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#EvangelioDelDía: TUS PECADOS QUEDAN PERDONADOS

7 de diciembre 2020, lunes de la segunda semana de Adviento proclamamos el Evangelio según San Lucas 5,17 – 26. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

TUS PECADOS QUEDAN PERDONADOS
Un tema central del Adviento es el perdón de los pecados. Ayer escuchábamos de Juan cuyo bautismo era para perdonar los pecados a los que se confesaban. Signo que era un verdadero profeta que obraba en nombre de Dios. La controversia en el Evangelio de hoy entre Jesús y los fariseos se origina sobre quien tiene el poder de perdonar los pecados. Queda claro que solo Dios puede perdonar los pecados. Sin embargo, Jesús se atribuye este poder divino y perdona primero los pecados al paralítico antes de sanar su parálisis. El argumento de Jesús frente a la crítica de sus adversarios es que si el paralítico queda curado cuando Él le ordene con poder que camine, eso demuestra que participa del poder divino de perdonar los pecados. Y así lo manda, porque ve la inmensa fe de los hombres que lo traían para que Jesús lo sanara.

Los discípulos son los encargados de anunciar este perdón a todo el mundo (Hechos 2, 38). Las palabras y la acción de Jesús destacan la importancia de la fe y la oración de la comunidad cuando pide el perdón para los pecadores. Esta tarea de intercesión pidiendo la misericordia de Dios para purificar al mundo del pecado y de la maldad es también parte del envío a anunciar que Jesús es el único y perfecto “mediador” entre Dios y los hombres (Hebreos 8,6). Sigamos por eso meditando el SANTO ROSARIO para pedir al Espíritu Santo que toque los corazones de los pecadores y también los nuestros; además nos une con nuestro Papa Francisco que en este mes de diciembre nos pide orar para que nuestra relación personal con Jesucristo se alimente de la Palabra de Dios y de una vida de oración.

Hoy conmemoramos a un pilar de la Iglesia católica, SAN AMBROSIO, Obispo de Milán y doctor de la Iglesia. Ambrosio nació el año 339 en Tréveris, sub capital del Imperio Romano. Se destacó en derecho y fue administrador de dos provincias romanas con 34 años. Su residencia fue Milán. Había fuertes pugnas entre la secta de los arrianos y la Iglesia Católica. Ambrosio se mantenía distante de las rencillas religiosas y fue admirado por ambas partes. Cuando al año se tenía que elegir un nuevo Obispo, todos estaban de acuerdo con Ambrosio que no era bautizado aún. Ordenado Obispo se preocupó de los pobres y llevó una vida de pobreza apostólica y de continuo ayuno. Su tiempo dividía entre trabajo pastora, estudio y oración. Cada domingo explicaba la Biblia a la multitud que le seguía con atención. Entre sus oyentes se encontraba Agustín que por su predicación se convirtió. Ambrosio no tuvo miedo de excomulgar al emperador por una matanza injusta que cometió en un arrebato de ira. Este reconoció su pecado y se arrepintió públicamente y el Obispo lo recibió nuevamente en la Iglesia. Una palabra de Ambrosio dice: “Donde está Pedro, está la Iglesia”. Murió el año 397.

Pidamos a Dios por nuestra patria BOLIVIA lluvias suaves y abundantes donde aún no llovió. ¡Ven, Señor Jesús! Pronto por favor, te necesitamos. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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