Evangelio del díaNoticias Misioneras

#EvangelioDelDía: EL PODEROSO HA HECHO OBRAS GRANDES POR M

22 de diciembre 2020, martes proclamamos el Evangelio según San Lucas 1, 46 – 56. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


EL PODEROSO HA HECHO OBRAS GRANDES POR MÍ
El anuncio del ángel a Zacarías llevó al silencio. Él mismo quedó mudo, su esposa Isabel “se mantuvo oculta durante cinco meses” (v. 24) y el hijo Juan Bautista se fue al desierto. Mientras el anuncio a María lleva al júbilo en el Espíritu Santo. De la joven Madre de Dios rebalsa el himno de agradecimiento y de entusiasta alegría: “¡Mi alma glorifica al Señor, mi Dios!” El “Magníficat”.


Las tres estrofas del himno son compuestas de textos del Antiguo Testamento. Tiene como modelo el cántico de Ana, una mujer estéril, a quien Dios le concede un hijo (1Samuel 2,1-10). La primera estrofa es de María misma. Toda la alabanza elogia a Dios. Su glorificación es lo primordial. – Así deberían ser nuestras oraciones también. Mirar a Dios como los niños miren a sus padres con confianza. “Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador”. El texto original habla de júbilo y de exaltar, o sea con entusiasmo, porque el niño concebido es el tan esperado Salvador. “Se fijó en la humildad de su esclava”. María se reconoce ante el Señor como un nadie pero se alegra porque Dios la miró con amor y la eligió. “Desde ahora, todas las generaciones me llamarán dichosa”. El “ahora” marca el inicio de una nueva época. La desconocida de un pueblo que no está registrado en las listas de Israel es iluminada por la gracia de Dios por su “Sí” al plan de Dios. Ese es el fundamento evangélico de la veneración de María. Ella no conoce una humildad equivocada. Humildad tiene que ver con la verdad. Y la verdad es que “obras grandes hizo e mí el Poderoso”. “Su nombre es Santo”. Dios es el Poderoso y también el Santo. Su santidad está entrando al mundo desgraciado por el pecado para liberarlo. El Dios trascendente e invisible del que no se puede tener ninguna imagen se hace visible en Jesús y por eso sí podemos tener su imagen. La primera estrofa muestra la verdadera adoración a Dios.


La segunda estrofa abre el horizonte y mira a toda la humanidad. ”Su misericordia llega de generación en generación a sus fieles”. Dios regala la gracia a la persona que sabe que la necesita y la pide. No son los orgullosos, ni los poderosos y ricos, sino los humildes, pobres y hambrientos de la gracia los que la reciben.


La tercera estrofa mira a Israel, el pueblo de la Primera Alianza y de la promesa a Abraham. Elección no es ningún mérito, sino pura gracia. Y aunque Israel no ha sido fiel a la Palabra de Dios y su compromiso de servir sólo a Dios, el Señor es fiel a su juramento.


Sigamos meditando estos misterios de nuestra fe con el SANTO ROSARIO pidiendo al Espíritu Santo poder recibir al Niño Dios en nuestro corazón. El Santo Padre nos pide orar en este mes para que nuestra relación personal con Jesucristo se alimente de la Palabra de Dios y de una vida de oración.
Pidamos también por nuestra patria BOLIVIA lluvias suaves y abundantes donde aún no llovió. ¡Ven, Señor Jesús! Pronto por favor, te necesitamos. Solos no podemos. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp. de Misiones CEB

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *