Mons. Bittschi: EL PODER DEL ALTÍSIMO TE CUBRIRÁ CON SU SOMBRA
20 de diciembre 2020, 4to. Domingo de Adviento del ciclo B, proclamamos el Evangelio según San Lucas 1, 26 – 38. Gloria a ti, Señor. P
Queridos oyentes, el 4to. Domingo de Adviento es el “Domingo mariano antes de navidad”. El Evangelio que meditamos hoy ilumina el misterio de la Navidad y revela la identidad del Niño por nacer. Nos trae el Anuncio del Ángel a María y la Encarnación del Hijo de Dios. Tratándose de palabras mayores de Dios Padre no es cualquier ángel sino el arcángel Gabriel, que está en la presencia de Dios (v.19), quien las entrega. Y nosotros las recordamos cada día por lo menos tres veces o mejor rezando con amor en el Santo Rosario: el AVE MARÍA.
Después de ubicarnos en el tiempo (v.5) y en el lugar, Nazaret en Galilea (v.26) San Lucas indica que María es VIRGEN y lo repite para mayor constancia (v. 27). El Evangelio está inspirado por el Espíritu Santo y tejido con hilos de oro del Antiguo Testamento. Podemos distinguir los cinco elementos bíblicos de un relato de vocación y misión: 1) La aparición 2) La turbación 3) El mensaje 4) La objeción 5) El signo.
1) La aparición: El ángel invita a la ALEGRÍA. Así es la traducción del griego “jaire”: “¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!” La expresión “llena de gracia” (kejaritomene, en griego) es única, lo cual significa que la gracia de Dios se hizo presente en María de una manera nueva. Podríamos decir que la Virgen está completamente empapada por la gracia. Al tomar Jesús toda su carne y su sangre de su Madre, ella debe estar liberada de toda mancha del pecado, hasta de pecado original, en otra palabra tenía que ser la Inmaculada Concepción.
2) La turbación. El sacerdote santo Zacarías se estremeció y se llenó de temor al ver al ángel de Dios y su majestad y santidad. De la Virgen no habla así, dice que quedó desconcertada ante las palabras y reflexionaba sobre el significado de este saludo tan especial. Como María conocía la Sagrada Escritura surgió en ella un presentimiento de la grandeza de estas palabras. 3) El mensaje del ángel es: “¡No temas, María, que gozas del favor de Dios! Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús”. Tanto Moisés (Éxodo 3,11s), como Gedeón (Jueces 6,15s) y el pueblo de Israel temían a ejecutar el mandato de Dios al reconocer sus debilidades, necesitaban una animación: “No temas, que contigo estoy YO” (Isaías 43,5). Y sigue la promesa de Dios por medio del ángel: “Este será grande, será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará para siempre sobre la casa de Jacob y su Reino no tendrá fin”. Una clara alusión a la profecía por Natán al rey David, prometiéndole en nombre de Dios la continuidad de su dinastía. Lo acabamos de escuchar en la primera lectura (cf. 2Samuel 7, 12-16). Y otra profecía por Isaías “te hago luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta el confín de la tierra” (49,6). 4) La objeción: María no dudaba como Zacarías. Ella cree pero, siendo una joven valiente, pide una explicación al ángel. “¿Cómo será esto?”. ¿Cómo yo, que soy virgen, y “no tengo relaciones con ningún hombre”, puedo llegar ser madre de un hijo?
Hasta el momento hemos escuchado de padres ancianos y madres estériles a quienes Dios misericordioso les dio la gracia de tener un hijo. Ahora viene lo inaudito: una Virgen será madre sin concurso de un varón. San Juan escribe: “Ellos no han nacido de la sangre (del varón y de la mujer), ni del deseo de la carne, ni del deseo del hombre, sino fueron engendrados por Dios” (1,13). Esto supera todo lo grande de la historia de la Salvación. “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el consagrado que nazca de ti será llamado Hijo de Dios” (v.35). El salmo 104,30 canta: “Envías tu espíritu y los creas (todos los seres vivos) y renuevas la faz de la tierra”. El libro del Éxodo relata: “La nube cubrió la tienda del encuentro, y la Gloria del Señor llenó el santuario” (40,34) y en la dedicación del templo en Jerusalén dice que “la nube llenó el templo, de forma que los sacerdotes no podían seguir oficiando a causa de la nube, porque la Gloria del Señor llenó el templo” (1Reyes 8, 10s). La concepción en la Virgen por el Espíritu de Dios y el Poder del Altísimo indica que el que nazca es santo. 5) El signo: “Mira: tu pariente Isabel, tenida por estéril, concibió un hijo y ya está en el sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios” (v.36-37).
El saludo y el mensaje son entregados. Ahora Dios, toda la creación y las almas de los que murieron antes esperan la respuesta. María la debe dar con toda libertad. Dios invita, anima pero nunca obliga. Felizmente la Virgen reconoce la voluntad de Dios y hace posible la salvación al contestar: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Gracias a Dios y a la Virgen Madre que podemos celebrar la Navidad en pocos día.
Sigamos meditando estos misterios de nuestra fe con el SANTO ROSARIO pidiendo la gracia del Espíritu Santo poder recibir al Niño Dios en nuestro corazón.
El Santo Padre nos pide orar en este mes para que nuestra relación personal con Jesucristo se alimente de la Palabra de Dios y de una vida de oración.
Pidamos también por nuestra patria BOLIVIA lluvias suaves y abundantes donde aún no llovió. ¡Ven, Señor Jesús! Pronto por favor, te necesitamos. Solos no podemos. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

