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Mons. Bittschi: VIERON DONDE VIVÍA Y PERMANECIERON CON ÉL

17 de enero de 2021, 2do. Domingo durante el año, proclamamos el Evangelio según San Juan 1, 35 – 42. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Homilía Domingo 17 de enero 2021


VIERON DONDE VIVÍA Y PERMANECIERON CON ÉL
Queridos oyentes, el domingo pasado hemos celebrado la fiesta del bautismo del Señor, terminando el tiempo de Navidad e iniciando el tiempo litúrgico durante el año. San Juan presenta el inicio del ministerio público de Jesús como una semana retomando la semana de la creación para indicar que con Jesús inicia una Nueva Creación, la Nueva y Eterna Alianza. Dentro de esta primera semana del ministerio público de Jesús nos presenta el Evangelio de hoy el “día siguiente” que resulta el tercer día. Éste día, en la semana de la creación recibe una doble bendición porque dos veces dice: “Y dijo Dios que era bueno” (Génesis 1, 9-13). Es por esa razón, que los judíos hasta hoy prefieren éste día, que corresponde al martes, para contraer matrimonio. En el libro del Éxodo relata de una teofanía, es decir una revelación de Dios en el monte Sinaí el tercer día (19,16-18). Estos dos libros son como el fundamento de la fe en Israel y muestra la importancia del tercer día. Y todos ustedes saben que el Antiguo Testamento es la preparación para la bendición más grande y la manifestación más extraordinaria: la Resurrección de Jesús el Cristo al tercer día.


El tercer día del Evangelio de hoy describe el encuentro de Jesús, tras su bautismo, con los que iban ser sus primeros discípulos: Juan, Andrés y Pedro. Con lo dicho anteriormente podemos entender la importancia de este acontecimiento. Es una gran bendición no sólo por los tres primeros llamados quienes serán el fundamento de la Iglesia de Cristo, sino para todos nosotros que por el bautismo formamos parte de ella al ser elegidos de Dios en Cristo “desde antes de crear el mundo” (Efesios 1,4). Este es el tema de éste domingo: Dios nos llama a todos, y pone en nuestro corazón el deseo de buscarlo y quedarse con Él aquí, ahora y para siempre.


La lectura del Antiguo Testamento recuerda el primer llamamiento hecho por el Señor a Samuel, cuando éste era aún un niño: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. El protagonista en este episodio no son ni el sacerdote Elí, ni el niño Samuel; el protagonista es la Palabra de Dios que irrumpe en la oscuridad de aquella época y en la vida de Samuel. La Palabra de Vida que llama a su servicio. Samuel adquiere renombre en Israel no por sí mismo, sino por su servicio a la Palabra. Dios le hace conocer su voluntad para rehacer a su pueblo, y por su medio todo Israel también puede escucharla. Creo que la mitad de nosotros, los sacerdotes, hemos recibido el primer llamamiento de seguir a Jesús cuando éramos niños. Por eso es de orar para ellos por intercesión de los santos niños: Tarsicio, Inés, Domingo Savio, Francisco y Jacinta Marto, José Sánchez y Carlo Acutis a que escuchen la voz de Dios y tengan la fuerza de seguir a Jesús.


La lectura del Nuevo Testamento reanuda la primera carta de San Pablo a los Corintios, cuyo comienzo leíamos el año pasado. El Apóstol les recuerda que sus cuerpos son miembros de Cristo y templo del Espíritu Santo.

Volvemos al Evangelio según San Juan. Los primeros discípulos vienen de Juan Bautista quien presento a Jesús como “Cordero de Dios”. A nosotros, tal vez, nos suena algo raro decir a una persona “Cordero”. En el Oriente tienen otras costumbres. Allá es un piropo decir a su esposa “camello” es que estos animales grandes y tan útiles para pasar por el desierto valen muchísimo. A los Israelitas el “cordero”, mucho más pequeño, les hace recuerdo del sacrifico de Abel y de Abraham, y mucho más todavía al “Cordero Pascual” por cuya sangre Dios liberó a sus antepasados de la casa de la esclavitud en Egipto. En otras palabras el cordero es el símbolo del sacrificio que trajo la libertad. Al indicar a sus discípulos a Jesús como “Cordero” les anima a cambiar de maestro. Juan, como amigo del Esposo, es un ejemplo soltar a las personas de su entorno y llevarlos donde el “Esposo”.


La pregunta de Jesús “¿Qué buscan?” toca el corazón humano para hacer visible los deseos más íntimos de la persona. “El que busca encuentra; y al que llama, Dios le abre” (Mateo 7,8). Solamente el que se da cuenta que le falta se pone a buscar. El satisfecho se cierra hasta para Dios. La respuesta de los dos “Rabí, ¿dónde vives?” revela que lo toman como un maestro de la Ley a quién quieren conocerle más y que están decididos de seguirle. La invitación de Jesús “¡Vengan y verán!” vale también para nosotros a buscar a Jesús y pasar un buen tiempo con Él sobre todo hoy día domingo. San Juan no comenta nada sobre el contenido del diálogo pero se acuerda hasta de la hora. Sin embargo, el resultado del encuentro está bien claro: “¡Hemos encontrado al Mesías!”.


La seriedad y el cambio de vida se comprueban en su actividad de discípulos misioneros al avisar e invitar a Simón Pedro. No es el primer llamado pero será el primero de los Apóstoles. El cambio que produce el encuentro personal con Cristo se refleja en el nuevo nombre cuyo explicación se dará más luego en el Evangelio.


Pidamos al Espíritu Santo el don de poder seguir al Hijo de Dios hecho hombre y después del encuentro personal con Jesús hacerlo conocer a otros. Pidamos también por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras: que los niños, adolescentes y jóvenes que Dios llama puedan dar una respuesta generosa y favorable y sean apoyados por su familia.


Oremos por el nombrado Obispo de Potosí, Monseñor Renán Aguilera. El día miércoles 20 será consagrado en la catedral de su diócesis de Potosí. Que sea un bueno, valiente y santo sucesor de los Apóstoles. Nos puede ayudar la meditación de los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO.
El Papa Francisco nos pide orar en este mes con gran apertura, que el Señor nos dé la gracia de vivir en plena fraternidad con hermanos de otras religiones, rezando unos por otros. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp. de Misiones CEB

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