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#EvangelioDelDía: NO HE VENIDO A LLAMAR A LOS JUSTOS, SINO A LOS PECADORES A QUE SE CONVIERTAN

20 de febrero de 2021, proclamamos el Evangelio según San Lucas 5, 27 – 32. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


NO HE VENIDO A LLAMAR A LOS JUSTOS, SINO A LOS PECADORES A QUE SE CONVIERTAN
En el Antiguo Testamento Dios exige que Israel sea un pueblo santo (Levítico 11,44). Muchos entendían que para ser santo había que mantenerse alejado de los pecadores (Salmo 13921s). Por esto, los judíos piadosos no comían en la misma mesa con pecadores, con cobradores de impuestos para Roma como Leví. Es que para la gente del siglo I, comer y beber con otras personas crea lazos de amistad y hasta de parentesco. Con hechos y palabras, Jesús muestra que su misión no es de rechazar a los pecadores, sino la de llamarlos a la penitencia e introducirlos en su familia (Lucas 15: El hijo pródigo).


Leví al sentirse aceptado y llamado por Jesús se convierte a una nueva vida, decidido de seguir al Señor. En agradecimiento organiza un gran banquete para Jesús, sus discípulos por sus colegas pecadores para ponerlos en contacto personal con el Señor y hacer posible también su conversión. En la Cuaresma hablamos de la “penitencia”, palabra que asusta y nos hace pensar en una desagradable confesión de nuestros pecados: tenemos que acordarnos y sacar todo lo que quisiéramos olvidar. Reconocer que nos hemos equivocado, arrepentirnos, decidirse de corregirnos y confesar a Dios lo que Él ya sabe son, una vez expresado y recibido el perdón, de los momentos más gozosos de la vida. Así se cumple nuestro deseo que todo será borrado de la película de nuestra Vida. Cosa que en las redes sociales no existe. Allí no es eliminado o perdonado nunca lo que uno pone. No nos desanimemos cuando siempre confesamos las mismas faltas y no veamos ninguna mejoría. El mismo hecho de que, después de tantas caídas, deseamos siempre levantarnos, ya es una buena cosa, es la fuerza del Espíritu Santo quien obra en nosotros.


Hoy recordamos a dos niños videntes de la aparición de la Virgen María en Fátima, Portugal, san Francisco Marto y su hermanita Jacinta. Ella murió a la edad de 9 años el 20 de febrero de 1920 entregando todos sus dolores de la pleuresía al Señor por la conversión de los pecadores. Desde la aparición de la Virgen hicieron sacrificios y penitencia en esta intención. Se mostraron decididos sufrir el martirio antes de retractarse ante las autoridades que les amenazaron cocerles en aceite hirviendo. Fueron canonizados el 13 de mayo de 2017 a los cien años de la aparición.


Pidamos al Espíritu Santo el amor y la fuerza de hacer inventario de nuestros pecados para prepararnos a una buena confesión, hacer penitencia y sacrificios como los niños videntes de Fátima, San Francisco y Santa Jacinta, y rezar el Santo Rosario para nuestra CONVERSIÓN y la de todos los pecadores. Así colaboramos para que termine esta pandemia y toda maldad. El Papa Francisco nos pide orar en este mes por las mujeres que son víctimas de violencia: que sean protegidas por la sociedad y que su sufrimiento sea considerado y escuchado. En estas intenciones meditemos los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe en esta Cuaresma. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp. de Misiones CEB

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