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Mons. Adolfo Bittschi, tercer domingo de cuaresma

7 de marzo 2021, TERCER DOMINGO de CUARESMA, proclamamos el Evangelio según San Juan 2, 13 – 25. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Homilía domingo 7 de marzo 2021

DESTRUYAN ESTE TEMPLO Y EN TRES DÍAS LO LEVANTARÉ
Queridos oyentes, el Señor Jesús nos presenta en el Evangelio de este tercer domingo de cuaresma el nuevo templo: es su CUERPO de carne, sangre, hueso y alma espiritual.

La primera lectura nos trae el DECÁLOGO, la TORÁH, que documenta la Alianza entre Dios Liberador y su Pueblo elegido. El Salmo responsorial canta: “Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos” (Sal 18). Dios, en el inicio del Decálogo, recuerda que hizo salir a su pueblo de Egipto, de la casa de la esclavitud, para otorgar una LIBERTAD DE y una LIBERTAD PARA, pues cada persona es creada a imagen y semejanza de Dios, es templo de Dios. La LIBERTAD DE acabó con los trabajos forzados y de matar a los hijos varones echándoles al río Nilo. La LIBERTAD DE no es para que cada uno actúe según su parecer y gusto. Eso sería libertinaje. La verdadera libertad es siempre para un fin.

La libertad de Israel era PARA DAR CULTO A DIOS. Después de crear todas las cosas Dios descansó. No se habían agotado sus fuerzas, sería ridículo. Dios descansó para enseñarnos que un día de cada semana debe ser dedicado al descanso del hombre, del esclavo y la esclava, del ganado y del forastero. Este día del descanso es en primer lugar PARA DAR CULTO A DIOS. Las lecturas de los profetas nos enseñan en la cuaresma como debe ser el verdadero culto a Dios: dejar libres a los oprimidos, así como Dios los liberó de la esclavitud en Egipto; partir el pan con el hambriento como Dios dio el maná en el desierto, hospedar a los sin techo, vestir a los desnudos y no cerrar el corazón (Isaías 58; lectura del viernes después de Ceniza). Para entender los mandamientos y poder cumplirlos hay que escuchar la palabra de Dios con todo el corazón. Ya sabemos que el hombre no solo vive del pan sino de cada palabra que sale de la boca de Dios. Un día como hoy, 7 de febrero de 321, es decir justo hace 1.700 años, el emperador Constantino cambió el día del descanso del sábado al domingo en honor a la Resurrección de Jesucristo.

San Pablo nos invita a contemplar a CRISTO CRUCIFICADO en la segunda lectura. Derramando su SANGRE en la CRUZ pagó el precio para nuestra LIBERACIÓN del poder del mundo, de la carne y de satanás PARA vivir por Él. Jesús nos da el ejemplo de obedecer en todo a su Padre celestial. Nosotros al mirar a Cristo confiados en su presencia y la ayuda del Espíritu Santo podemos seguirlo aun cuando el camino se hace angosto y nos toca pasar por las cañadas oscuras (Salmo 23).

En el EVANGELIO muestra San Juan como Jesús en los hechos obvios y palabras claras revela al fondo su misterio de Hijo de Dios. En el Evangelio de hoy San Juan relata la PURIFICACIÓN del Templo. En el patio del santuario de Jerusalén se había instalado, con el permiso de las autoridades religiosas, un mercado para la compra y venta de animales para el sacrificio. Haciendo un azote de cuerdas Jesús los echó con voz alta: “¡Saquen esto de aquí: no convierten en un mercado la casa de mi Padre!” (v.16). Los judíos piden una legitimación para su actuar y exigen un signo. Jesús no entra en su juego pero anuncia que Él mismo es el Templo verdadero de lo que el Templo de piedra es meramente un símbolo. Ellos con su incredulidad y su hipocresía están destruyendo tanto el Templo de piedra, centro visible de su religión, como también con la muerte de Cristo el verdadero Templo.

¿Cuál es el trasfondo de este hecho? a) La auto-revelación de Jesús: el Señor revela su poder que como Hijo Único recibe del Padre celestial y de ninguna autoridad humana. El Templo es la casa de su Padre y por eso casa suya con todo derecho para disponer y sobre todo para cuidarla. Su actuación impresionaba a mucha gente menos a los fariseos y sumos sacerdotes. b) El Templo: El Templo verdadero es Jesús mismo. La adoración del Padre se realiza por Cristo en el Espíritu Santo. Los judíos se refieren al Templo de piedras que en cuarenta y seis años fue edificado. Jesús al contrario habla de su cuerpo, su naturaleza humana que tres días después de la crucifixión lo levantará. Ya al inicio del Evangelio de San Juan anuncia el fin: la muerte en cruz y la resurrección gloriosa al tercer día.

La palabra: “El celo por tu casa me consumirá” se aplica tanto a la purificación del Templo como también la causa de su muerte. c) La purificación de Israel: No solo el Templo de piedra, el pueblo de Israel era la CASA DE DIOS. Pero los líderes han cambiado la religión en un negocio sacando provecho material y buena vida. Este espíritu mercantilista expulsó Jesús con fuerza y violencia. La salvación no se puede comprar ni con dinero ni con prácticas religiosas. La salvación es gracia gratis regalada para quién cree en Dios y en su enviado Hijo Jesucristo.

Pidamos al Espíritu Santo la luz y la fuerza de poder reconocer nuestras rebeldías y pecados y la gracia de nuestra conversión y la de todos los pecadores. De ésta manera colaboramos para que termine ésta Pandemia y toda maldad.

El Papa Francisco nos invita a orar en este mes para que vivamos el Sacramento de la Reconciliación con renovada profundidad, para saborear la infinita Misericordia de Dios. Además necesita nuestra oración en su difícil visita a Iraq hasta mañana lunes 8. En estas intenciones meditemos los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO, hoy domingo los misterios gloriosos.


El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe en esta Cuaresma. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp. de Misiones CEB

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