Sádado Santo: la Iglesia permanece junto al SEPULCRO DE CRISTO
3 de abril 2021, SÁBADO SANTO, proclamamos en la Vigilia de la noche el Evangelio según San Marcos 16, 1 – 8. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El SÁBADO SANTO la Iglesia permanece junto al SEPULCRO DE CRISTO, celebrando la Liturgia de las Horas: el Oficio de las lecturas, las Laudes y la Hora intermedia, a lo mejor con la participación de los fieles. Todos quedan invitados a meditar la pasión, la muerte, la sepultura y el descenso del Señor a los infiernos (1ªPedro 3, 19-20) y esperando en ayuno y oración la resurrección. El descenso de Cristo “a los infiernos” es una verdad que profesamos en el CREDO. No se refiere al infierno del diablo, sino a la visita y predicación a las almas que murieron con pecados veniales antes de Cristo y esperan al Salvador para ser llevados a la casa del Padre. Entre ellos están Adán y Eva, nuestros primeros padres. Cristo está en los infiernos: bajemos con Él hacia la humildad que enaltece, a fin de que también nosotros resucitemos con él y seamos ensalzados y glorificados juntos con Él y contemplemos a Dios para siempre y seamos contemplados por Él. Junto al SEPULCRO DE CRISTO se puede exponer a la veneración la imagen de la VIRGEN DE LOS DOLORES, la Madre del Señor, la mujer creyente y contemplativa, la que en todo momento decía SÍ a Dios. No hay la celebración de la Eucaristía en el día.
Sin embargo, al caer la noche termina el sábado, el séptimo día, símbolo de que termina la Antigua Alianza e inicia el primer día, el día de la Resurrección, por eso es el día del Señor, domingo. En esta noche santa celebramos la SOLEMNE VIGILIA PASCUAL esperando la RESURRECCIÓN DE CRISTO y la Nueva Creación. Esta LITURGIA consta de cuatro partes llenas de símbolos elocuentes:
- La liturgia de la LUZ. El celebrante bendice el fuego y enciende el CIRIO PASCUAL, símbolo de CRISTO que ilumina la noche. Es el recuerdo de la primera obra de la creación, la LUZ (Génesis), y de la caminata del pueblo de Dios en la noche de la primera pascua al salir de Egipto hacia el desierto guiado por Cristo (Éxodo). Nosotros seguimos igualmente a Cristo, luz del mundo, para llegar a las fiestas de la Luz Eterna. Entrando en la iglesia, compartimos la luz y, de esa manera, crece la luz y cantamos “¡Luz de Cristo! ¡Gracias a Dios!”. Culmina esta celebración con el PREGÓN PASCUAL que presenta el misterio de la PASCUA en el conjunto de la historia de la salvación. Se canta: “¡Qué noche tan dichosa! Soló ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos… ¡Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano con lo divino!”.
- La liturgia de la PALABRA. Dios, el Padre Creador, nos habla en las lecturas y salmos responsoriales. Lectura 1: Al principio creó Dios los cielos y la tierra. Todo lo que había hecho era muy buena. Lectura 2: El sacrificio y la liberación de Isaac, el hijo único de Abraham. 3: La liberación de Israel por el paso del Mar Rojo. Símbolo de la liberación de satanás por el agua del bautismo. 4: El amor de Dios a Jerusalén, símbolo de la Iglesia, esposa de Cristo. Lectura 5: El misterio del Agua y de la Palabra, que dan vida y transforman al creyente. Lectura 6: Dios ofrece a los hombres la verdadera sabiduría en la persona de Cristo. Lectura 7: Dios anuncia que nos dará un corazón nuevo y un espíritu nuevo: “Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios”. Luego se entona el himno de GLORIA A DIOS EN EL CIELO y se encienden las luces marcando así el paso del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento.
Proclamamos la Epístola a los Romanos: “Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con Él en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también andemos en una vida nueva”. Terminada la lectura el sacerdote entona solemnemente el ALELUYA, que repiten todos. El salmo responsorial 118 alaba a Dios: “Den gracias al Señor porque es bueno… no moriré, viviré, para contar las maravillas del Señor”. Se proclama ahora el Evangelio según San Marcos 16, 1-8: “Las mujeres, al entrar al sepulcro vieron un joven vestido de blanco… y les dijo: “¡No se asusten! Ustedes buscan a Jesús el Nazareno, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado”. El anuncio más grandioso de toda la historia. - La liturgia BAUTISMAL inicia con la bendición del agua cantando las letanías de “Todos los Santos”; se hace la renovación de las “Promesas bautismales” con la triple renuncia a satanás y la profesión de fe en Dios Padre, en Jesucristo y en el Espíritu Santo y la Santa Iglesia Católica. Luego sigue el Bautismo de los catecúmenos y la aspersión con el agua bendita a todos los presentes. Termina la liturgia Bautismal con la Oración Universal de los fieles.
- La liturgia EUCARÍSTICA se celebra luego como de costumbre. Si hay recién bautizados, se les invita a llevar el pan y el vino al altar. La despedida es con un doble ALELUYA.
Ya sabemos que en la celebración de la EUCARISTÍA se hace presente todo el misterio de la vida de Jesucristo, sobre todo su MISTERIO PASCUAL. EL Jueves Santo era la institución de la Eucaristía o Santa Misa, adelantando su muerte y entregando su Cuerpo y su Sangre. El Viernes Santo Jesús cumplió con su Palabra y se ofreció en el Sacrificio de la Cruz. Hasta aquí sería un testimonio heroico de un hombre excelente que serviría de ejemplo pero no nos salvaría de la muerte. Por eso Jesús cumplió con su promesa de “RESUCITAR AL TERCER DÍA”. Así recién nos abrió el acceso al Padre. VERDADERAMENTE HA RESUCITADO EL SEÑOR. ALELUYA. - Pidamos entonces al Espíritu Santo para que todo el mundo pueda reconocer a Jesús el RESUCITADO como el único Salvador que entregó su vida para el perdón de los pecados. Murió en la Cruz, pero resucitó, está vivo y presente entre los que creen en Él. El Papa Francisco nos invita a rezar este mes de abril por aquellos que arriesgan sus vidas por los derechos fundamentales en dictaduras, regímenes autoritarios en democracias en crisis. El Papa declaró este año un AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ y en su fiesta el AÑO SANTO de la FAMILIA. Cada día podemos conseguir las indulgencias para nosotros o por las almas de los seres queridos difuntos al confesar, comulgar y rezar por la Iglesia y el Papa.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe en este TRIDUO PASCUAL. Amén.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

