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Mons. Bittschi: ¡HA RESUCITADO EL SEÑOR! ¡ALELUYA¡

4 de abril 2021, DOMINGO de la RESURRECCIÓN del SEÑOR, proclamamos el Evangelio según San Juan 20,1 – 9. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Homilía Domingo de Resurrección

¡HA RESUCITADO EL SEÑOR! ¡ALELUYA¡ La respuesta es: VERDADERAMENTE ¡HA RESUCITADO EL SEÑOR ¡ ¡ALELUYA¡ Así es el saludo de los cristianos en los países de Europa Oriental.

Con el Salmo Responsorial cantábamos “Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y gocemos. La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”. Jesús ha resucitado para nunca más volver a morir. Así que en las angustias, penas y tristezas está presente la luz de Cristo y una alegría que nadie nos puede arrancar.

El Evangelio relata que María Magdalena y los dos apóstoles, Pedro, el primero de los apóstoles, y Juan, el amado discípulo de Jesús “no habían entendido la escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos” (v. 9). No habían comprendido ni la palabra de Jesús, ni su obra de la resurrección de Lázaro seis días antes. Pedro y Juan se ponen a correr en competencia. Parece como anuncio de la lucha entre el ministerio y el carisma en la Iglesia. La competencia es permitida solo por seguir más de cerca al Señor con más fe, más amor, servicio y misericordia.

¡La Resurrección! Nadie vio: es demasiado grande sobre pasa nuestras facultades, es un acontecimiento sobre natural. De Juan dice el evangelio: “Vio y creó” ¿qué vio? “las vendas en el suelo, el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte”. Esto es un indicio claro que no había sido una partida precipitada y secreta; es calmada, ordenada y gloriosa. Todavía menos de pensar en un robo por eso Juan vio y creó.
El Papa Benedicto XVI dice: La Resurrección “es un evento cósmico de AMOR, demoledor de la muerte, que unió el cielo y la tierra”. Por eso en la Vigilia Pascual el celebrante mete el cirio pascual, símbolo de Cristo, en el agua, símbolo de la tierra porque dos tercios de la superficie del planeta es agua. Y en otra parte dice: La Resurrección “es una explosión de LUZ”. Se ve el rostro de Jesús imprimido en la Sábana Santa, como una foto negativa, y en el Sudario de Manopello, una foto positiva. El sudario era de una tela tan fina que no se podía doblar por eso se dice que estaba “enrollado en un lugar aparte”. Sobre todo – dice Benedicto XVI – es una explosión de “AMOR”. Nos lleva a una nueva dimensión del SER y de esa manera a un nuevo mundo. Es el salto cuántico en la evolución, y la vida en general, hacia una vida futura, un mundo nuevo comenzando con Jesucristo y nosotros transformando el pan y vino que son materia en cuerpo y sangre de Cristo y nuestros corazones duros en corazones de carne. La resurrección nos une con Cristo, con Dios Padre y con los demás en el Espíritu Santo. Si vivimos en esta nueva forma de vida transformaremos el mundo.

El Papa Francisco dice: proclamamos resurrección de Cristo “Cuando su luz ilumina los momentos oscuros de nuestra vida, y somos capaces de compartirla con otros. Cuando sabemos llorar con los que lloran, cuando sabemos que hay que regalar una sonrisa , cuando acompañamos a los tristes y en peligro de perder la esperanza, cuando relatamos nuestra experiencia de fe a los que buscan su significado y su felicidad. Ahí con nuestra actitud, con nuestro testimonio, con nuestra vida, con nuestra alma, decimos: ¡Cristo vive! ¡Jesús ha resucitado! Anoche en la vigilia hemos renovado las promesas del bautismo; el Papa Francisco nos decía: los bautizados somos enviados para anunciar la alegría del evangelio de la Resurrección.

Me permiten darles la tarea: ¿Qué experiencia de resurrección han tenido en su vida? Les doy un ejemplo: Ayer me comentó una señora que ha tenido un mal entendimiento con un sacerdote desde hace unos años atrás, y se sentía muy mal. Hace unos meses comenzó a orar y pedir hablar de esto con el Padrecito. Por fin se dio la oportunidad de aclarar la situación y me decía: “En este momento he pasado de la oscuridad y de la tristeza a la alegría y una nueva vida”.

Puedo decirles que en varias oportunidades sentía que el Señor me ha perdonado la vida y sigo vivo. Varios peligros manejando el coche, como también una caída de la mula con la cabeza por delante en una de las visitas a las comunidades en el campo. Sin sufrir ninguna fractura ni siquiera una fisura, así que decía al médico en Camargo que me sacó la radiografía: Doctor, ¿usted me puede dar un certificado que tengo cabeza dura? Claro que sí Padre. Al llegar a Alemania comenté este episodio a mis compañeros sacerdotes y ¿saben lo que me decían? Eso de la cabeza dura ya lo sabíamos.

Pidamos entonces al Espíritu Santo para que todo el mundo pueda reconocer a Jesús el RESUCITADO como el único Salvador que entregó su vida para el perdón de los pecados. Murió en la Cruz, pero resucitó, está vivo y presente entre los que creen. El Papa Francisco nos invita a rezar este mes de abril por aquellos que arriesgan sus vidas por los derechos fundamentales en dictaduras, regímenes autoritarios en democracias en crisis. El Papa declaró este año un AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ y en su fiesta el AÑO SANTO de la FAMILIA. Cada día podemos conseguir las indulgencias para nosotros o por las almas de los seres queridos difuntos al confesar, comulgar y rezar por la Iglesia y el Papa. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe en esta gran SOLEMNIDAD DE LA PASCUA. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp. de Misiones CEB

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