Evangelio del Día: TE ALABO, PADRE, SEÑOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA
14 de julio, miércoles de la 15ta semana durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según San Mateo 11, 25 – 27. Gloria a ti, Señor.
TE ALABO, PADRE, SEÑOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA
Queridos hermanos en la fe, en el Evangelio de hoy Jesús en contraste con los reproches a las ciudades de Galilea – el Evangelio de ayer – , alaba a su PADRE, a quien llama Señor del Cielo y de la tierra, por haberse manifestado a los pequeños y sencillos. Los sabios y astutos fariseos, saduceos y maestros de la Ley no han entendido, porque no querían, se sentían muy seguros de sí mismos. Los pobres, sin embargo, despreciados por los jefes, entienden el Evangelio de Jesús, porque así el Padre lo ha querido y les había abierto el corazón. El Padre, la plenitud de vida y sabiduría, se lo ha revelado, por medio de su Hijo, a quienes menos se pensaba, los pobres de la tierra, que no tenían posibilidad de frecuentar escuelas de los sabios y letrados. De este modo, Jesús revela las preferencias de su Padre: los pobres y sencillos abiertos para recibir el don divino de la fe. Jesús añade una invitación a todos los que se esfuerzan en el trabajo corporal o espiritual que se acerquen a Él; lo mismo a los agobiados por el arduo cumplimiento de los preceptos. La imagen del yugo hace referencia a la Ley, que debe ser asumida, pero desde la nueva actitud de Jesús: la Ley da vida y libertad para ALABAR A DIOS. Y si se tiene una experiencia personal del amor que Dios nos tiene, todo se hace fácil.
Hoy celebramos en Bolivia a San Francisco Solano que pasó por Sucre. Había nacido en Andalucía hizo la primaria con los Jesuitas pero se sintió atraído por la pobreza de los Franciscanos. Se dedicó con todo el corazón al estudio, a la oración y la penitencia. Era buen músico y tocó el violín. No era hermoso de rostro, pero se atrajo las miradas por el espíritu con que hablaba y la santidad que de él emanaba. Hizo muchas curaciones. Cuando la peste diezmó a la gente, acudió a los enfermos a bien morir y a curar. En 1588 solicita pasar a África para morir mártir. No lo permiten y pide ir a América con destino a Tucumán. Naufragaron delante de la costa de Colombia. El Santo hizo unas pescas milagrosas que les salvaron la vida. Desde Lima pasó por Sucre, la otrora La Plata, el único Obispado entre Cuzco y Tucumán. Llegando a su destino predicó a los indígenas de diferentes lenguas en un solo sermón, que todos ellos y los españoles entendieron. Se repitió el milagro del don de lenguas. Con sus predicas y sus penitencias, flagelándose, convirtió a miles de originarios. La gente le pedía a gritos confesión. Murió en Lima el día de San Buenaventura, el 14 de julio de 1610.
Oremos por el Papa Francisco y su pronta y completa recuperación. Recemos el SANTO ROSARIO, también para las familias que sufren de covid-19 o lloran la muerte de una persona querida. Al final oramos: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El mes de julio está dedicado a la PRECIOSÍSIMA SANGRE de CRISTO. Es un llamado a la SANTIDAD diaria y su invocación es una fuerte protección contra satanás y todo mal. También celebraremos el viernes 16 la fiesta de la Virgen del Carmen, Patrona de Bolivia y Generala de las Fuerzas Armadas. Ya tenemos el octavo día de la novena para prepararnos. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

