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Evangelio del Día: MATARÁN AL HIJO DEL HOMBRE, PERO RESUCITARÁ. – TOMA Y PAGA POR MÍ Y POR TI.

9 de agosto de 2021, lunes de la semana 18 durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según San Mateo 17, 22 – 27. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

MATARÁN AL HIJO DEL HOMBRE, PERO RESUCITARÁ. – TOMA Y PAGA POR MÍ Y POR TI.
Queridos hermanos en Cristo, la perícopa de hoy reúne a dos episodios. Uno: Jesús en 16, 21 había advertido en el primer anuncio de su Pasión, Muerte y Resurrección de la necesidad de ir a Jerusalén para sufrir, morir y resucitar allí. Ahora, mientras recorrían juntos Galilea, el Señor habla nuevamente de su Pasión, Muerte y Resurrección sin nombrar los grupos judíos que provocarán su muerte como en el primer anuncio, sino de los hombres en general. Mateo registra la tristeza que causó el anuncio entre los discípulos.

El otro episodio trata del impuesto anual para el Templo. Lo relata solamente Mateo, en cuya comunidad predominaban los cristianos de origen judío. Jesús no se opone a cumplir con esta prescripción aunque no estaba en la Ley. Sin embargo – como en otros pasajes – da un nuevo enfoque a este pago: si el Templo es la casa de Dios y los discípulos son la verdadera familia del Hijo de Dios, ambos debieran estar exentos, pero para que no se interprete mal ni los judíos se sientan ofendidos, pide a Pedro que pague por ambos. Jesús subraya su independencia y la de sus discípulos pero evita el escándalo. El dato de la moneda en la boca del pez es un recurso que ayuda a resaltar la soberanía absoluta del Señor; la creación está a su servicio cuando Él lo precisa. Los primeros cristianos valoraban el Templo como institución judía importante, pero desde la perspectiva nueva del Mesías, enviado por Dios con toda su autoridad y libertad.

Hoy conmemoramos a Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Nació como Edith Stein 1891 en una familia judía en Alemania. Su madre era orgullosamente judía y enseñó a sus hijos el asco a todo pecado. Sin embargo, a los trece años Edith se declaró atea, pero seguía buscando la verdad. Por eso estudió filosofía. Era una brillante estudiante y luego una excelente docente. Con 30 años encontró el libro “La vida de Santa Teresa de Ávila”. En una noche leyó todo el libro. Quedó iluminada por la gracia de Dios. Se compró el Catecismo Católico y un Misal para estudiarlos y luego pedir el Bautismo y la Confirmación. Su meta era llegar a ser Carmelita. En la Pascua 1935 hizo sus votos con el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. 1942 fue deportada junto con su hermana al campo de concentración de Auschwitz. Conscientemente abrazó la Cruz. Decía a su hermana: “Vamos al sacrificio por nuestro pueblo”. Fue cremado el 9 de agosto de 1942.

Este mes invita el Papa orar para que, recemos por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a luz del Evangelio. Nos unimos al pedido del Papa Francisco regalando a la Madre cada día un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el SANTO ROSARIO, también por los afectados por el covid-19 y sus familias, y para los que lloran la muerte de una persona amada. Oremos al final: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp. de Misiones CEB

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