Evangelio del Día: SEGUÍA A JESÚS GLORIFICANDO A DIOS. TODA LA GENTE… COMENZÓ A ALABAR A DIOS
15 de noviembre de 2021, lunes de la semana 33 durante el año proclamamos el Evangelio según San Lucas 18, 35 – 43. Gloria a ti, Señor.
SEGUÍA A JESÚS GLORIFICANDO A DIOS. TODA LA GENTE… COMENZÓ A ALABAR A DIOS
Queridos hermanos en Cristo, el Evangelio de hoy es uno de los relatos que ilustran la condición del discípulo que no entiende el plan de Dios. Como este ciego de Jericó que estaba sentado al borde del camino a Jerusalén quiere ver, así el discípulo tiene que dejar que Jesús le abra los ojos para seguirlo por el camino hacia la ciudad Santa donde el Mesías entregará su vida en rescate de todos. Este ciego puede ser visto también como una figura simbólica. Su condición de ciego y de mendigo representa a la humanidad carente de luz que está mendigando las cosas de este mundo. Para el ciego de Jericó, iluminado por Dios, Jesús es el “hijo de David”, un título del Mesías anunciado y tan esperado y a la vez un título político, porque para los judíos designa al heredero del trono de Jerusalén.
Por eso Jesús, durante su camino misionero, rechazó este título que despertaba unas expectativas que no estaban en el plan de Dios. Delante de Pilato declaró Jesús: “¡Soy rey! …para dar testimonio de la VERDAD”, pero “mi reino no es de éste mundo” (Juan 18,36-37). La gente quería callar al ciego, pero este no se deja amedrentar porque cree que el Señor le puede devolver la vista, gritó con más fuerza el título mesiánico: “¡Hijo de David, compadécete de mí!” La situación del ciego cambia cuando Jesús lo llama, deja todo, va donde el Señor y éste le abre los ojos por su confianza. En seguida sigue a Jesús GLORIFICANDO A DIOS. Su testimonio y su ejemplo animan a “toda la gente de que lo vio… a alabar a Dios”. Pidamos nosotros también Señor “¡Auméntanos la fe!” y haznos ver que TÚ estás con nosotros en éstos días difíciles, y para siempre, sobre todo cuando nosotros confiamos en ti como este ciego y te sigamos alabando y glorificando.
Hoy conmemoramos a San Alberto Magno, el tercer Santo con este apelativo después de los Santos Papas León y Gregorio. Nació en Lauingen, Alemania, cerca del río Danubio, por el año 1206; hizo sus estudios en las famosas universidades de Padua y de París. Ingresó en la Orden de Predicadores, en la que ejerció con éxito el profesorado en varios lugares. Santo Tomás de Aquino era su discípulo. Ordenado Obispo de Ratisbona, puso todo su empeño en pacificar pueblos y ciudades. Es autor de muchas e importantes obras tanto de teología, como también de ciencias naturales. Por su extraordinaria capacidad de conciliar la fe con la sabiduría humana mereció el título de Magno. Murió en Colonia el año 1280.
En este mes de noviembre el Papa Francisco nos invita a orar por las personas que sufren depresión o agotamiento extremo, para que reciban apoyo y una luz que les abra a la vida. Nos unimos al pedido del Santo Padre regalando a nuestra Madre, la Virgen María, cada día un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el SANTO ROSARIO, también por los afectados por el covid-19 y sus familias, y para los que lloran la muerte de una persona amada. Oremos: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y sus seres queridos difuntos.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

