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Hoy celebramos la Fiesta de la Presentación del Señor

2 de febrero 2022, celebramos la fiesta de la PRESENTACIÓN DEL SEÑOR y proclamamos el Evangelio según San Lucas 2,22-40. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Sr. Jesús.

*En el libro de Éxodo dijo Dios a Moisés: “Conságrame todo primogénito israelita;… cuando tu hijo te pregunte: ¿Qué significa esto?, le responderás: “Con mano fuerte el Señor nos sacó de Egipto… Por eso yo sacrifico al Señor todo primogénito macho de los animales. Pero a los primogénitos de los hombres los rescató” (Ex 13,1-16). Resulta que Jesús no ha sido rescatado sino su Presentación en el Templo es su CONSAGRACIÓN, su entrega a Dios Padre. El relato nos hace el evangelista San Lucas en el capítulo 2, 22-38: “Transcurrido el tiempo de la purificación de María según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo a lo escrito en la ley: todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones”.

Con la entrada de Jesús al Templo se cumple la profecía de Malaquías 3, 1-4, la primera lectura: “De pronto entra en el santuario el Señor a quien ustedes buscan”. El Hijo de Dios viene a encontrarse con el pueblo creyente de Israel. “Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que esperaba la consolación de Israel, y en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías. Inspirado por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley”. (Entre paréntesis: Se puede ver en esto una liberación y sanación interior de Simeón que tenía miedo a morir). Al ver al Niño Jesús, “Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.

Esta oración de Simeón, inspirado por el Espíritu Santo, se recita cada noche en las Completas. José y María estaban admirados de las palabras acerca del Niño. Simeón los bendijo y a María le anunció: “Este niño ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se eleven, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de muchos corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”. “Había también una profetisa, Ana. Era una mujer muy anciana. De joven había vivido siete años casada y llevaba ya ochenta y cuatro de viuda. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel”. Ana es la representante de las mujeres valientes del Antiguo Testamento. La fiesta de hoy se llamaba también de la Candelaria, porque en este día se bendicen las velas. Fue inspirada por las palabras de Simeón: “Luz para iluminar a los paganos”.

La fiesta y sus profecías nos enseñan quien es este Niño, quién San José, y la Virgen Madre María a la que esperan grandes dolores que traspasarán su corazón. Recemos en nuestras familias el SANTO ROSARIO por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras y por la fidelidad de los que en esta fiesta emitieron sus votos religiosos. Pidamos también por la conversión de Rusia como pide la Virgen de Fátima y la de todos los pecadores, y el fin de la pandemia y de todas las enfermedades corporales y espirituales. El Papa Francisco nos pide orar en este mes por mujeres religiosas y consagradas, agradeciendo su misión y valentía, para que sigan encontrando respuestas frente a los desafíos de nuestro tiempo. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda, sobre ustedes. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp. de Misiones CEB

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