Revista Bolivia Misionera N°24

“NOS FALTA QUERER VIVIR” Amparo Carvajal

Por: Alejandro Cossio

Amparo Carvajal fundadora de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) nació el 28 de enero de 1939, en el seno de una familia católica española. Fueron sus padres María Baños y Beremundo Isidoro Carvajal.

Nací en León Capital, porque León tiene una provincia grande, pertenece ahora a Castilla la Nueva, diríamos ahí, las regiones han cambiado mucho, pero cuando yo nací en León porque mi padre era de Sahagún de Campos que es un lugar de esa provincia y mi madre era de la Montaña Riaño Mis padres se casaron en Covadonga y tuvieron los 13 hijos. (8 varones 5 mujeres, Amparo es la 9na. hija).

Amparo escuchó el llamado para servir al Señor desde la vida religiosa en el Convento de las Mercedarias Misioneras de Berriz, a los 21 años.

Entré al convento en el año 60 pues ahí empezó mi inquietud, entré con hábito pero lo quité estando allí, antes hice con 2 formas, teníamos un hábito blanco y negro pero hicimos pues un uniforme pero estaba ya de vestido cuando hice los votos. Sin querer he sido un poco revolucionaria.

Después de hacer sus votos, la Hna. Amparo Carvajal, debía ir a hacer misión en Nicaragua, pero por recomendación de la Superiora Hna. Isabel, llegó a Bolivia el 1ro de noviembre de 1971.

Estaban en Bolivia la Hna. Ana María Julia (Superiora), Hna. Carmen, ya había Monjas Mercedarias en Villa San Antonio y también había en la Calle Armentia, Monjas mías, con equipo y me dijo tú como profesora, como educación dice, si quieres vas a dirigir, aunque Banzer (Gral. Hugo Banzer Suárez, gobierno de facto 1971 – 1978) ha puesto en receso en agosto la Universidad y la escuela, pero esperamos que los colegios los abra y entonces así cambié de Nicaragua a Bolivia.

La Hna. Carvajal vivió y recibió formación religiosa durante la dictadura de Franco (Gral. Francisco Franco, España 1939 – 1975), por tanto
los sucesivos gobiernos dictatoriales en Bolivia no infringieron miedo en su trabajo pastoral.

Y ahí empecé en el año 71 a visitar las cárceles, nada más llegadita, jovencita como me decían los agentes, usted joven y guapa y me
metía a la Arce para que me den un memorándum para entrar a la cárcel, ahí empezó mi historia como Monja Mercedaria y con la
Comisión Justicia y Paz.

En 1976, Amparo Carvajal junto a un grupo de activistas de los DD.HH. provenientes de diversos países, fundó la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB).

En una reunión muy interesante dentro de la clandestinidad, nos acoge muy bien la Parroquia Cristo Rey (Fundada en La Paz por los
Sacerdotes Diocesanos de la hermana Arquidiócesis de San Luis de Missouri) con el Monseñor (título honorario) que trabaja y era la
secretaria de Monseñor (Isabel Viscarra) la que nos abría la puerta.

En 1980 las Monjas Mercedarias presionadas por el gobierno de facto de Luis García Meza (17 de julio de 1980 – 4 de agosto de 1981) decidieron cerrar su misión en Bolivia.

Mis monjas decidieron el 80 dejar esta provincia y después yo dije a mi no me parece dejar por eso firme y dije que me quería quedar
aquí, me ofrecieron todo para ir a cualquier parte y aquí me quedé.

Amparo Carvajal a pesar de haber formado su salida de la Congregación Mercedarias Misioneras de Berriz se mantiene  el a su fe y formación católica.

Yo sigo perteneciendo por supuesto a la Iglesia Católica, aunque la hermana mayor mía, la ocho, quería hacerme en contra de la
Iglesia Católica, quería hacerme que me borraran, digo yo ¿por qué me voy a borrar?.

En octubre de 1980 fue expulsada del país por el gobierno de facto de Luis García Meza, Ya en su natal España, el 23 febrero de 1981 es testigo del golpe del Tte. Antonio Tejeros Molina.

Toda esa década la tengo muy presente, fue muy dura pero ahí en relación lo que he aprendido después de que conseguimos la democracia, después de 4 golpes (Juan Pereda, julio 1978; Alberto Natusch, noviembre 1979; Luis Garcia Meza, julio 1980; Triunvirato Bernal, Torrelio, Pammo, agosto 1981) cuando me expulsaron en el Golpe del 80 y viajé expulsada (a España) y ayudada por la Organización de Naciones Unidas que salí de aquí en octubre del 80 y me toca vivir el golpe de Tejeros en el 81.

Amparo Carvajal retornó a Bolivia el 10 de mayo de 1981, ingresó clandestinamente por Santa Cruz, desde entonces no dejó su país ni abandonó su misión: los Derechos Humanos.

Cuando visité a aquel pobre en Achocalla, que había ido con Remy Ulloa de Mariknoll y un gringo y el mete una máquina (fotográfica) y ese preso estaba en una esquina y yo parece todavía lo veo y no quería hablar. Con la Comisión (Justicia y Paz), los agentes me dejaban entrar a mí, pero me miró (el preso) y me dijo y me apunto un trozo (de papel) pequeño con un escrito y con su uña había escrito, “Mi cuerpo está preso, pero mis ideas están libres…”

Percibió que es necesario que a partir la lectura de la historia se comprenda el papel de la Obra Social de la Iglesia y los Derechos Humanos en la educación para la democracia.

Lo que me gustaría resumir es que la obra social de la Iglesia ha sido muy fuerte pero para mí ha sido incompleta. Pero es un trabajo más profundo de educación, de arriesgar, de denuncia, de decir la verdad, de decir yo puedo arriesgar, yo puedo morir por el otro porque no tiene qué comer, pero tengo que al mismo tiempo denunciar, ¿Por qué necesitamos hacer un nuevo legislativo? ¿Una casa del pueblo?.

El sueño de Amparo Carvajal se traduce en una propuesta:

Vivamos con la Verdad, vivamos con la Justicia, y la justicia y la verdad, la buscamos y la hacemos todos, en un corazón, en una Bolivia que tiene tanta responsabilidad histórica, por su conversar, por su querer, de sus pueblos olvidados, marginados.


Nos falta querer vivir…
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio
Violeta Parra

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