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¡ZAQUEO, BAJA DE PRISA, PORQUE HOY DEBO ALOJARME EN TU CASA!

15 de noviembre de 2022, martes de la semana 33 del año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 19, 1 – 10. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

A continuación la reflexión del Evangelio del Día a cargp de Mons. Adolfo Bittschi:

¡ZAQUEO, BAJA DE PRISA, PORQUE HOY DEBO ALOJARME EN TU CASA!

Queridos hermanos en Cristo:
En el Evangelio de ayer, San Lucas relató la sanación del ciego que quiso volver a ver y por eso gritó con toda su fuerza: “¡Jesús, hijo de David, compadécete de mí!” El Señor le dijo: “¡Tu fe te ha salvado!”. En la perícopa de hoy, Jesús entró a Jericó y comenzó a atravesar la ciudad. Esta es hasta hoy, un oasis en el desierto con bastante agua, curada por el profeta Eliseo; también es un lugar estratégico para cobrar impuestos y peaje. Vivía allí Zaqueo, jefe de los cobradores de impuestos, muy rico, pero despreciado por su colaboración con los odiados romanos. Además por manejar monedas con la imagen del César, Zaqueo era un “publicano”, es decir era un pecador público. También, según sus propias palabras, sabía cobrar injustamente por demás, era un explotador de su pueblo. Sin embargo, guardaba en su corazón algo bueno que lo impulsó a querer ver a Jesús. Pero no podía verlo por ser de baja estatura y por la multitud de gente que no lo dejaban pasar. Siendo una autoridad, hizo algo muy ridículo a los ojos de la gente al correr adelante y al subir a un árbol que solo los pobres subían para sacar sus frutos baratísimos. Jesús al llegar a ese lugar se paró. La gente se sorprendió y esperaba del Señor una crítica fuerte al pecador. Al contrario, Jesús se adelantó en verlo y le dijo: “¡Zaqueo, baja de prisa, porque hoy debo alojarme en tu casa!” Al sentir el amor misericordioso de Jesús, Zaqueo se arrepiente, se convierte, es perdonado y liberado de su vicio de tener y sigue a Jesús.

Hoy conmemoramos a SAN ALBERTO MAGNO, el tercer Santo con este apelativo después de los Santos Papas León Magno y Gregorio Magno. San Alberto nació en Lauingen, Alemania, cerca del río Danubio, por el año 1206; hizo sus estudios en las famosas universidades de Padua y de París. Ingresó en la Orden de Predicadores, en la que ejerció con éxito el profesorado en varios lugares. Ordenado Obispo de Ratisbona, puso todo su empeño en pacificar pueblos y ciudades. Es autor de muchas e importantes obras tanto de teología, como también de ciencias naturales. Por su extraordinaria capacidad de conciliar la fe con la sabiduría humana mereció el título de Magno. Murió en Colonia el año 1280.

En este mes el Papa Francisco nos invita a orar para que los niños que sufren, los que viven en la calle, las víctimas de las guerras y los huérfanos puedan acceder a la educación y redescubrir el afecto de una familia. Nos unimos al pedido del Santo Padre regalando a nuestra Madre, la Virgen María, cada día un ramo de rosas rezando el SANTO ROSARIO, también por la paz en Bolivia – en esta situación conflictiva por la fecha del censo – paz en todo el mundo, paz en las familias y en nuestros corazones, por la conversión de los pecadores, por el fin del aborto y de la pandemia, por los enfermos corporales y espirituales y por los difuntos. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.

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