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Jóvenes Agustinos Inquietos: “No tengan miedo a dejarlo todo por Jesús, porque Él si vale la pena”

Por: Jonathan Joseph Jordán Sainz

Jóvenes Agustinos Inquietos (JAI)

                                                                           Entrevista – Revista Bolivia Misionera N°28

Pertenezco  al grupo juvenil JAI (Jóvenes Agustinos Inquietos), somos jóvenes con la espiritualidad agustiniana, nuestros principios y raíces se basan en San Agustín, somos una comunidad, que a través de nuestro servicio, llevamos a Cristo a aquellos que aún no lo conocen, buscamos la verdad y tratamos de llevarla a los demás. Lo que motiva nuestro servicio es el amor al Señor, unidos en una sola alma y un solo corazón.

Con la gracia de Dios lo conseguimos

La iniciativa de emprender este viaje fue el tener un encuentro con Jesús; pensar en la idea de encontrarnos con otros jóvenes del resto del mundo, de distintas realidades y culturas, pero  con el mismo pensamiento, con el mismo corazón, buscando a ese Jesús que es camino, verdad y vida.

Esta travesía empieza al recibir una invitación de parte orden san Agustín para participar del encuentro de jóvenes agustinos (EJA), qué se llevó a cabo una semana antes de la JMJ en Lisboa – Portugal como un pre – encuentro. También fue importante y decisivo, el testimonio de nuestros amigos de la PJV de Cochabamba, ya que muchos de ellos nos contaron su experiencia; fue un camino largo, ya que debíamos conseguir el dinero para el viaje y sacar la VISA, pero nos dejamos a la providencia de Dios y a su voluntad.

Los días vividos en Lisboa

Fueron días de crecimiento espiritual y cultural, estábamos alojados en el colegio de Santa Iría, que pertenece a la parroquia del mismo nombre, administrada por frailes agustinos. En el colegio dormimos en distintas aulas y en el coliseo, tuvimos que llevar sleeping y esterilla para dormir en el piso durante 2 semanas; la primera debido al Encuentro Juvenil Agustiniano (EJA) y la segunda por la JMJ; pese a no contar con comodidades, nos sentimos muy afortunados. Agradecemos infinitamente a la comunidad Agustina de Portugal.

El EJA fue una experiencia muy bonita, donde convivimos con jóvenes de todo el mundo con la misma espiritualidad, ahí compartimos muchas experiencias, realidades, vivencias y cómo a través de la espiritualidad agustiniana podemos servir a los demás. Visitamos el Santuario de Fátima, un momento especial, Fátima es un lugar impresionante donde apenas llegas, se siente una sensación de paz y alegría, percibes que nuestra Madre María está presente.

Luego, la JMJ fue increíble, compartimos con gente de todo el mundo, no había barreras para comunicarnos con los demás, todos hablamos el lenguaje del AMOR, unidos en un mismo ESPÍRITU, fue un encuentro con JESÚS. La primera actividad que tuvimos fue la bienvenida al Papa Francisco, me emocioné mucho, al tener la posibilidad de verlo un poco más de cerca y escuchar sus palabras de aliento y fortaleza.

En esos días vivimos las catequesis impartidas por la organización en distintas parroquias e idiomas, los cuales nos ayudaron reflexionar respecto a nuestro servicio, familia, vida, y cuidado de la Casa Común. De igual forma fuimos parte de distintos conciertos, de la misa latina y varias actividades organizadas en la JMJ.

El momento más bonito e impactante fue la vigilia, luego de un largo caminar bajo el sol, cargados de nuestras cosas, fue agotador, pero todo lo valió la pena, todo por encontrarnos con Cristo. Llegamos cerca al mediodía al lugar del encuentro, estábamos a 38 °C. , todo comenzó con conciertos de música católica, y al atardecer llegó el Papa, la emoción fue muy grande.

Por la noche empezamos con la vigilia, que dio inicio a la adoración al Santísimo Sacramento,  todos los jóvenes estaban arrodillados frente a Jesús, no había nadie de pie, éramos 1,5 millones de personas, adorando a Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. No se escuchaba absolutamente nada, todo era silencio sepulcral, todos estábamos unidos en oración.

Al día siguiente, la misa de envío, fue muy linda y conmovedora; sabíamos que esta aventura iba terminando, pero también iniciaba una nueva etapa en nuestras vidas, una etapa para compartir nuestra vivencia a nuestros hermanos. Las palabras del Papa, fueron el aliento para volver a nuestros hogares con ánimo, fortaleza y más ganas de seguir sirviendo.

Lo que más resalto del mensaje del Santo Padre, fue lo que dijo sobre la Iglesia, que hay un lugar para todos, que no debemos juzgar, al contrario, acoger, y que en este mundo nada es gratis, lo único que es gratis es el amor de Jesús que nos ayuda avanzar, a darse por el otro, dijo que este amor que quema nos ayuda, así como a María, a partir sin demora al encuentro del otro, sin miedo a lo que pueda venir más adelante, caminar sin miedo, porque vamos con Cristo.

Los jóvenes todavía buscamos a Cristo

Esta experiencia nos ha ayudado a fortalecernos en la fe y a salir al encuentro del otro. La JMJ fue única, y como JAI, nos motiva a seguir adelante e incentivar a otros jóvenes para que puedan participar de la próxima JMJ en Seúl. Me quedo con la certeza de que los jóvenes todavía buscamos a Cristo en un mundo donde es cada vez más difícil seguir a Jesús, en medio de guerras, violencia, injusticia, etc., pero que siempre brilla más la luz de Cristo y este encuentro mundial es el resultado de eso.

Mi compromiso es seguir sirviendo al necesitado, seguir caminando hacia la santidad mirando el cielo, porque estamos hechos para ese lugar. Como dice San Agustín: «Nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Deseo seguir adelante, buscar e incentivar a más jóvenes para que puedan vivir esta experiencia, quiero compartir y dar testimonio de lo que Jesús ha hecho en mi vida, e invitar a más jóvenes para que también puedan experimentar el amor de Dios. A los jóvenes les digo, no tengan miedo a dejarlo todo por Jesús, porque Él si vale la pena, solo Cristo puede hacernos feliz, solo Él puede transformar nuestras vidas.

Bendiciones. Oren por mí, que yo también oraré por ustedes.

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