Noticias MisionerasRevista Bolivia MisioneraRevista Bolviia Misionera N°28

En camino hacia una Universidad Sinodal

Por: Fr. Armando R. Sejas E., OCD

Revista Bolivia Misionera N°28

Estamos viviendo tiempos de transformación en la Iglesia y de manera particular en la Arquidiócesis de La Paz, esto se concreta en el Sínodo Arquidiocesano 2022-2026, donde obispos, sacerdotes, vida consagrada, laicos y todas las personas de buena voluntad que trabajan en la Iglesia revisan, recrean y profundizan sobre el camino de nuestra Iglesia paceña.

La Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, nacida del corazón de la Iglesia, no está al margen de este proceso sinodal, pues posee “una inspiración cristiana por parte, no solo de cada miembro, sino también de la Comunidad como tal”, que invita a cada persona que forma parte de ella a la unidad, consagrando la verdad, con una idéntica visión de la dignidad humana,  de la persona y del mensaje de Cristo que da a la Institución su carácter distintivo. (Ex Corde Ecclesiae, 1990).

La vinculación esencial que toda Universidad Católica mantiene con la Iglesia, es constitutiva de su identidad institucional y el “elemento diferenciador”. El quehacer académico y científico se enriquece con los ideales, las actitudes y los principios católicos que penetran y conforman las actividades universitarias (Ex Corde Ecclesiae, ídem).

Tan solo haciendo este breve y muy genérico vistazo, y sin contemplar el número de alumnos existentes en los diferentes semestres académicos de casi 5000 estudiantes, consideramos a una gran cantidad de jóvenes, que gran parte de su tiempo, lo tienen dedicado al estudio sistemático de diversas disciplinas del saber científico, esto demanda una seria preocupación pastoral, ya que nos encontramos frente a un reto complejo ante la realidad actual delineada por un sincretismo ideológico que ha atravesado las esencias universitarias y ha influido en el ser y quehacer del mismo saber, y las artes como confeccionadoras de nuestra cultura e identidad.

Por esto se hace necesaria una auténtica “pastoral universitaria”, que deberá ser más transparente y cercana a los jóvenes universitarios con el mensaje de la Iglesia, que hoy les llega en una escasa medida. Sobre todo, teniendo en cuenta que los jóvenes universitarios participan de un pluralismo ideológico en el que conviven todo tipo de corrientes y posturas ante la pregunta por el sentido de la vida. Ante tantas visiones divergentes que se ofrecen con pretensiones de verdad, existe el riesgo de relativizar el valor de todas ellas. Pocos universitarios sienten la necesidad de reformular su fe y  conseguir una nueva síntesis cristiana ante la vida, pero de hecho no lo logran.

Esta es la realidad pastoral, muy común entre los jóvenes, por ello la Pastoral Universitaria es de carácter urgente, comenzando por dinámicas pastorales que abran espacios de discernimiento en torno a su identidad de personas y cristianos; espacios de diálogo entre fe y razón, donde la ciencia comprenda que la apertura, no es desde el intelecto, sino desde la fe a la verdad, que sostiene a la historia y desprende tradiciones y culturas que ofrecen identidad original a nuestras diversas sociedades, le dará mayor solidez y consistencia. Debe existir un sano debate entre estas dos formas de afrontar la realidad, donde la fe y la razón dialoguen, se complementen y respondan a los anhelos más hondos del universitario, contribuyendo ambas a edificar, por medio de la sensibilidad y compromiso en el entorno, un ambiente más digno y más humano para todos.

El bienestar social de la comunidad universitaria, también debe verse acompañado de la formación y el discernimiento cristiano en la comunidad universitaria, procurando que estudiantes, docentes, administrativos y autoridades asuman un compromiso, a partir del discernimiento cabal de los valores que la Universidad asume para sí, y estos deberán afectar positivamente los distintos desempeños de quienes son parte de la Universidad. La Pastoral Universitaria busca entonces, ser “Fermento y Presencia de Cristo Resucitado”.

La UCB distingue la interacción social como función y la extensión universitaria como proceso, herramientas para el desarrollo de la misión apostólica de la Iglesia, aportando junto al Estado y la sociedad civil, a la respuesta estructural de los problemas sociales. Para ello aplica las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia en la Ética Social Cristiana, permitiendo la promoción del “bien común” en la sociedad.

Las actividades que concretan la interacción social parten de la docencia y de los procesos que en esta función se concretan, por tanto, exige a la Universidad identificar en la práctica educativa todos aquellos elementos que permiten relacionar el aprendizaje con la realidad social. Son proyectos que hablan de acción e interacción social, VEM Espacio de Formación Ocupacional, UPTE, Formación de Adultos Mayores, CATOVoluntarios, entre otros.

La formación universitaria, debiera partir de una sana y verdadera antropología que permita liberar el conocimiento y la ciencia, tan atados a las exigencias ideológicas, y que no toman en cuenta la verdad sobre el hombre que solo a la luz de Cristo podemos conocer, asimilar y vivir. Por lo cual, la Universidad debe convertirse en un “gran taller sobre el hombre”, que permita a los universitarios experimentar el gran alivio de ver expectativas claras sobre la urgencia de humanizar nuestro entorno y que solo a la luz de Jesús se puede lograr.

——————————————————————————————————————————————

Plan Pastoral Arquidiócesis de Monterrey México 2009

Transversalidad de la pastoral en la Universidad Católica Boliviana San Pablo 2019

Si deseas leer más artículos de la Revista Bolivia Misionera ingresa a  Revista digital N°28

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *