Mons. Bittschi: «Dios en plenitud nos deja a nosotros el encargo de trabajar juntos para aliviar el dolor y la opresión»
4 de febrero de 2024, 5º Domingo durante el año litúrgico B, proclamamos el Evangelio según San Marcos 1, 29 – 39. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
TODOS TE ESTÁN BUSCANDO – PERO ÉL CONTESTÓ: VAMOS A OTRA PARTE PARA PREDICAR
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
- El Evangelio de hoy está compuesto por tres partes: Jesús sana – ora – y sale a predicar. Con estos verbos distintivos, SANAR, ORAR Y SALIR A PREDICAR, San Marcos caracteriza a Jesús Misionero presentando un día típico del Señor lleno de actividades por la tarde y luego de Oración en la madrugada. El día lo marca con las dos indicaciones: «Al anochecer» y luego «de madrugada». Son las expresiones que en la tradición bíblico-judaica marcan el lapso de un día, como vemos en las primeras páginas de la Biblia en el modo de contar los días de la creación: «Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero» (Génesis 1,5); «Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo» (Génesis 1,8). Nosotros contamos día y noche, y también vida y muerte. Siguiendo la Biblia, nuestra liturgia de los Domingos y Fiestas inician y terminan con las Vísperas. Y después de la noche, símbolo de la muerte, viene el día, es decir la RESURRECCIÓN y la Vida Eterna.
- JESÚS SANA. Por la mañana JESÚS va con sus discípulos a la sinagoga para dar culto a Dios obedeciendo al tercer mandamiento. Saliendo de la sinagoga, Jesús pasa con sus discípulos a la casa de Pedro y Andrés. La suegra de Pedro estaba con fiebre en cama. Los apóstoles hacen de mediadores ante Jesús en un acto de solidaridad con la persona enferma al avisar de su mal estado. El Señor reacciona en seguida y muestra su corazón misericordioso. El Evangelista indica con tres verbos la manera de Jesús para relacionarse con la mujer anciana y necesitada de sanación: ACERCARSE, TOCARLA y LEVANTARLA. El verbo griego “EGEIRO”, que usa para “levantar” significa también “resucitar” y lo repite Marcos en el último capítulo 16,6 hablando de la Resurrección de Cristo. Después del exorcismo en la sinagoga en la mañana de ese día con que liberó al hombre poseído, es la primera sanación en San Marcos y Jesús lo realiza con una mujer de edad y enferma. Muy significativa es esta curación: Quien recibe el regalo de tener un contacto muy personal con Jesús, que es la fuerza de vida en persona, no solo es sanado en el cuerpo y en el alma, sino es también levantado y liberado, y como consecuencia de esta sanación completa hecha por Jesús se pone al servicio del Reino de Dios. SERVIR es uno de los distintivos de Cristo y de cada cristiano. “Yo no he venido para ser servido, sino para servir” (Mateo 20,28).
Esta sanación fue el día sábado que ya terminó “al atardecer, cuando el sol se puso”. Pasado el día sagrado, llevaron toda clase de enfermos y endemoniados a la puerta de la casa de Pedro. Y Jesús sana a muchos. De la ENSEÑANZA en la sinagoga – una obra de la misericordia espiritual dando la PALABRA, el alimento que da vida -, el Señor pasa ahora a las obras de misericordia corporales, practicando la caridad sanando a los enfermos y liberando a los poseídos. - JESÚS ORA. Al día siguiente, Jesús “muy de madrugada se levantó, salió… a un lugar aparte, donde estuvo orando”. Sigue la enseñanza ahora por su ejemplo: el Hijo de Dios fundamenta su misión de proclamar el Reino de Dios en la ORACIÓN, a la que dedica todo el tiempo necesario. La Oración es el respiro del alma. Así como no se puede vivir sin respirar tampoco se puede vivir una vida cristiana sin orar o rezar. Por eso Jesús enseñará a sus discípulos como orar. Jesús Misionero es el Jesús de la intimidad con su Padre, de los frecuentes momentos a solas con Él. Del encuentro personal con el Padre en el amor del Espíritu Santo brota para Jesús el entusiasmo, el discernimiento y la fortaleza en su misión y lo impulsa no quedarse en Cafarnaúm.
- JESÚS SALE A PREDICAR. Jesús Misionero no queda donde la gente quisiera que se quedara, sino SALE para extender el radio de su misión por otras partes, los pueblos vecinos, “para PREDICAR… pues a eso había venido. Y fue predicando en las sinagogas de toda Galilea y expulsando demonios”. Su predicación ha sido siempre con el PODER de DIOS cambiando el dolor, el sufrimiento la opresión en salud y alegría, liberando las personas para a ALABANZA y el SERVICIO.
- Queridos hermanos en Cristo, nadie puede escapar del sufrimiento, mientras vivamos en el mundo. ¡Cuánto dolor, cuánta enfermedad, cuánto abandono, cuánta injusticia, cuánta muerte de niños inocentes en las guerras y en los abortos! Pero más triste es ver cuántas personas sufren sin esperanza, porque no conocen a Dios. Vemos en el Evangelio que los enfermos le dan pena a Jesús. Surge la pregunta: ¿Por qué no ha sanado a todos? ¿Por qué no acabó con el hambre para todos? Con su Pasión, Muerte y Resurrección venció todo el mal, pero hasta su vuelta con la llegada del Reino de Dios en plenitud nos deja a nosotros el encargo de trabajar juntos para aliviar el dolor y la opresión.
- Las obras típicas de Jesús, la curación de los males físicos y espirituales, serán continuadas por sus discípulos, enviados por Él para evangelizar el mundo. No debemos olvidar nunca esta santa vocación de todos nosotros, cristianos bautizados, discípulos misioneros de Cristo, de realizar curaciones entre la gente, como hizo Cristo en el mundo de hoy, lleno de heridas y sufrimientos, donde la Iglesia se convierte en una especie de «hospital de campaña», como decía el Papa. Lo podemos hacer con palabras de consolación, con nuestras oraciones, o por la mera presencia escuchando a las personas. Debemos recordar que esto se realizará siempre en contacto con Dios Padre por Jesús en el amor del Espíritu Santo.
- Hoy se recuerda a Santa Verónica, la seguidora fiel de Jesús. La valiente mujer venció el miedo y se acercó al Señor en el camino de la Cruz y enjugó su rostro con un pañuelo.
- En este mes el Papa nos pide orar por los enfermos terminales y sus familias para que reciban los cuidados necesarios. Recemos en nuestras familias el ROSARIO por santas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores, y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa en todo el mundo; por Bolivia pedimos justicia, democracia y el fin de la corrupción. Damos gracias a Dios por las lluvias recibidas y pedimos lluvias suaves y abundantes donde hace falta. Oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda, sobre ustedes y sus familias. Amén

