Evangelio del día: «Los que tocaban el borde de su manto se sanaban»
5 de febrero de 2024, lunes de la 5ta semana durante el año, proclamamos el Evangelio según San Marcos 6, 53 – 56. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
LOS QUE TOCABAN EL BORDE DE SU MANTO SE SANABAN
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
Jesús siempre da vida, con alegría y amor atiende a los enfermos, alivia y cura a quien le suplica salud y misericordia. Así nos relata San Marcos en el Evangelio de hoy: cuando desembarcaron, la gente reconoce a Jesús y le llevan los enfermos para que los curara. ¡Qué hermosa misión la de Jesús, y qué linda tarea la nuestra ponernos al servicio de los demás! Eso de tocar el borde de su manto parece a unas personas como algo mágico. Sin embargo, el Papa, igual que muchos de nosotros sabemos besar las imágenes de la Cruz y de los Santos. Claro que no es el borde del manto, ni la estatua o imagen, no es el gesto, en sí mismo, lo que sana. CRISTO REPITE QUE ES LA FE LA QUE SANA. El verdadero valor del hombre está en su corazón, en el pensamiento, en la confianza en Dios. El hombre es una creatura capaz de hablar y de expresar los sentimientos que lleva dentro. No lo hace sólo con palabras, sino también con gestos. Tocar una imagen sagrada, en sí mismo, no tiene valor, pero, para quien cree, puede ser la expresión de una gran confianza que consigue un milagro.
Acerca de la enfermedad escribe San Ignacio de Loyola: “La enfermedad es un don no inferior a la salud. La enfermedad, la fragilidad de nuestro cuerpo, son los mejores predicadores para convencernos de que tenemos necesidad de la gracia de Dios”. San Juan Pablo II citando al Apóstol San Pablo escribió: “… voy completando lo que falta a los sufrimientos de Cristo en mi cuerpo por el bien de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Colosenses 1,24). Es que la Eucaristía hace presente el sacrificio de Cristo en la Cruz, pero el Señor ya no sufre sino en nosotros los miembros de su Cuerpo místico. Por eso estamos invitados a ofrecer junto con el pan y el vino nuestros dolores, penas y tristezas y ponerles sobre el altar para que sean transformados y que la Misa es un verdadero sacrificio.
Hoy 5 de febrero conmemoramos a Santa Águeda de Catania, virgen y mártir, que se menciona en la plegaria Eucarística I. Cuando el volcán Etna entra en erupción y empieza a vomitar torrentes de lava, los sicilianos de Catania y Palermo claman la intercesión de Santa Águeda. En varias oportunidades han sido protegidos por “el velo de la santa mártir Águeda”.
En este mes el Papa nos pide orar por los enfermos terminales y sus familias para que reciban los cuidados necesarios. Recemos en nuestras familias el ROSARIO por santas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores, y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa en todo el mundo; por Bolivia pedimos justicia, democracia y el fin de la corrupción. Damos gracias a Dios por las lluvias recibidas y pedimos lluvias suaves y abundantes donde hace falta. Oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda, sobre ustedes y sus familias. Amén.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre
Director Nacional de las OMP Bolivia

