Evangelio del día

NO HE VENIDO A LLAMAR A LOS JUSTOS, SINO A LOS PECADORES A QUE SE CONVIERTAN

17 de febrero de 2024, sábado después de Ceniza proclamamos el Evangelio según San Lucas 5, 27 – 32. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

NO HE VENIDO A LLAMAR A LOS JUSTOS, SINO A LOS PECADORES A QUE SE CONVIERTAN

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

En el Antiguo Testamento, Dios exige que Israel sea un pueblo santo (Levítico 11,44). Muchos entendían que para ser santo había que mantenerse alejado de los pecadores (Salmo 139,21s). Por esto, los judíos piadosos no comían en la misma mesa con pecadores como los cobradores de impuestos para Roma. Es que para la gente del siglo I, comer y beber con otras personas crea lazos de parentesco. Con hechos y palabras, Jesús muestra que su misión es llamar a los pecadores, como Leví, mostrarles su amor y de esa manera facilitarles la conversión.

Leví al sentirse aceptado por Jesús se convierte, se levanta y sigue al Señor. Luego organiza un gran banquete para Jesús con sus discípulos y para sus amistades. Leví convertido hace de misionero. Quiere poner sus amistades en contacto personal con el Señor para su posible conversión. En la Cuaresma hablamos según Jesús de la “penitencia”, es decir, reconocer que hemos pecado, arrepentirnos, tomar la decisión de corregir nuestras faltas y confesar a Dios lo que Él ya sabe. Una vez que se ha expresado las faltas y recibido el perdón es uno de los momentos más gozosos de la vida. Así se cumple nuestro deseo que todo lo malo será borrado de la película de nuestra vida. Cosa que en las redes sociales no existe. No nos desanimemos cuando cometemos las mismas faltas. El mismo hecho de que, después de tantas caídas, deseamos levantarnos, es una buena cosa, es una muestra de la fuerza del Espíritu Santo quien obra en nosotros.

Hoy, 17 de febrero, conmemoramos a los Santos Fundadores de la Orden de los Siervos de la Virgen María. En el siglo XIII floreció un gran movimiento evangélico con Santo Domingo, San Francisco y estos siete comerciantes de Florencia, Italia, que renunciaron al mundo para retirarse a la cumbre de un cerro a vivir en pobreza y penitencia según la regla de San Agustín y contemplar a la mano de la Virgen María el misterio de Cristo Redentor. Como no se puede vivir el Evangelio sin preocuparse de los demás, estos “Siervos de María” trabajaron por la reconciliación de sus conciudadanos peleados entre ellos. Su ideal suscitó muchas vocaciones.

Pidamos al Espíritu Santo por la intercesión de los Santos Siervos de la Virgen María que renueve en nosotros los dones del Bautismo y de la Confirmación para ser testigos de Cristo. El Papa nos pide orar por él, por el Sínodo y este mes por los enfermos terminales y sus familias para que reciban los cuidados necesarios. Recemos en nuestras familias el ROSARIO también por santas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores, y de Rusia como pidió la Virgen en Lourdes y Fátima; por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa en todo el mundo; por Bolivia pedimos justicia, democracia y el fin de la corrupción. Damos gracias a Dios por las lluvias recibidas y pedimos lluvias suaves y abundantes donde hace falta aún. Oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda, sobre ustedes y sus familias.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre

Director de OMP Bolivia

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