Evangelio del día: «Yo vine para que tengan vida, y vida en abuandancia»
22 de abril 2024, lunes de la 4ª semana de PASCUA, proclamamos el Evangelio según San Juan 10, 1- 10. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
YO VINE PARA QUE TENGAN VIDA, Y VIDA EN ABUNDANCIA
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
Lo que DIOS era para su pueblo escogido en el Antiguo Testamento y que lo resume muy bien el Salmo 23, el Buen Pastor, es Jesús ahora para los suyos. Como Jesús, sus seguidores también están llamados a ser verdaderos pastores.
El Evangelista habla primero que Jesús es el único PASTOR legítimo, mientras los maestros de la Ley y los fariseos no lo son. La imagen es de la vida diaria del campo hasta hoy. En la tarde se reúne a las ovejas para que entren al corral por la puerta de acceso para que estén protegidas. Al día siguiente el verdadero pastor abre esta puerta, entra por ella, llama a sus ovejas cada una por su nombre, ellas conocen su voz, lo siguen y Él las lleva a pastorear. El que no es el pastor verdadero sino el ladrón no entra por la puerta sino trepando por el muro para “robar, matar y destruir”. Los fariseos no entendieron la parábola porque no son enviados por Dios y no escuchan su voz. Oh Buen Pastor, haz que pueda escuchar tu voz, reconocerla y seguirla. Luego San Juan aclara que Jesús es la PUERTA, la única puerta que lleva a la salvación. “No se nos ha dado otro nombre por el cual podamos salvarnos”, sino el nombre de JESÚS (Hechos 4,12). Jesús mismo dice: “he venido para que tengan vida, y vida en abundancia”, Mientras muchos fariseos buscaron solamente sus ganancias y ventajas. Sus llamadas y enseñanzas no llevaban a la vida. Jesús, al contrario vino para “dar la vida por sus ovejas. ¡Qué escuchemos al Señor y qué caminemos juntos en este año del Sínodo de la Sinodalidad hacia la verdadera libertad y la salvación eterna.
Hoy recordamos a dos Santos Papas: San Sotero, sucesor de San Pedro desde año 166 al 175, del que San Dionisio de Corinto alaba su egregia caridad hacia los hermanos, a los extranjeros, a los necesitados y a los oprimidos por la necesidad o condenados a las minas. Y a San Cayo, Papa de la Iglesia Católica del 17 de diciembre del 283 al 22 de abril del 296. Fue elegido Papa en tiempos de las persecuciones que contra los cristianos había ordenado el emperador Marco Aurelio, el emperador poeta.
Con el Papa Francisco rezamos este mes para que la dignidad y la riqueza de las mujeres sean reconocidas en todas las culturas, y para que cese la discriminación que sufren en diversas partes del mundo. Pidamos la CONVERSIÓN de todos los pecadores y de Rusia, como pidió Nuestra Madre, la Virgen María, en sus apariciones. El Papa, con su ejemplo, nos invita a confesar para saborear la infinita Misericordia de Dios y conseguir las indulgencias. Oremos por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa en todo el mundo; por Bolivia pedimos justicia y democracia, concretamente en estos días por el Obispo emérito de San Ignacio de Velasco, Monseñor Carlos Stetter, cuya casa fue allanada ilegalmente por la policía. Oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispoi Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

