Evangelio del día: ¿NO ES ESTE EL HIJO DEL CARPINTERO?
1 de mayo 2024, celebramos la Memoria de SAN JOSÉ OBRERO, ESPOSO DE LA BEATA VIRGEN MARÍA Y PROTECTOR DE LOS TRABAJADORES. Proclamamos el Evangelio según San Mateo 13, 54 – 58. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
¿NO ES ESTE EL HIJO DEL CARPINTERO?
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
Hoy celebra el mundo el día del TRABAJO y nosotros, los cristianos católicos a SAN JOSÉ, modelo del trabajador cristiano. San José era el padre adoptivo de Jesús y el esposo de María, – como enseñan los Evangelios – era carpintero. Con su honesta profesión SAN JOSÉ mantiene a la Sagrada Familia y ennoblece el trabajo manual.
SAN JOSÉ, es el hombre «JUSTO». En el lenguaje bíblico se usa el apelativo de «Justo» (Mt 1,19) para aquel que ama y respeta la Ley como una expresión de la voluntad de Dios. SAN JOSÉ COMO descendiente de David, está comprometido con María (Mt 1,18). Y, como su esposa dijo «sí» al Ángel (Lc 1,38), también él dirá su «sí» a otro Ángel que lo visitará en un sueño para tranquilizarlo sobre el origen del embarazo de María: que es el fruto del Espíritu Santo (Mt 1,20). Su característica es la discreción y el silencio. Cuando Jesús comienza su vida pública, en las bodas de Caná (Juan 2,1-12), los Evangelios ya no lo mencionan. Probablemente ya murió. Tampoco sabemos dónde ha sido sepultado.
EL TRABAJO ES PARTICIPACIÓN EN EL PLAN DE DIOS. Del mismo modo que los padres enseñan su oficio a sus hijos, así también José. Por eso, a Jesús se le llama a menudo en los Evangelios «el hijo del carpintero»(Mt 13,55). San José representa la dignidad del trabajo humano, que es el deber y la perfección del hombre, que ejerce su dominio sobre la Creación, prolonga la obra del Creador, ofrece su servicio a la comunidad y contribuye al plan de salvación. José ama su trabajo. Como hombre de fe, lo eleva a la práctica de la virtud; no aspira a la riqueza y no envidia a los ricos, siempre conserva la paz: el trabajo para él no es un medio de satisfacer la ambición, sino un medio de sustento para su familia. El sábado observa el descanso y participa en las celebraciones religiosas (Lc 2,22-28; 41-50).
LA FIESTA DE SAN JOSÉ OBRERO. Fue establecida oficialmente por el Papa Pío XII el 1º de mayo de 1955 para ayudar a los trabajadores de no perder el sentido cristiano del trabajo. El 8 de diciembre de 1870, el Beato Pío IX ya había reconocido la importancia de San José como trabajador cuando lo proclamó “Patrono de la Iglesia” universal. El principio del trabajo como medio de Salvación eterna fue también retomado por San Juan Pablo II en su Encíclica “Laborem Exercens”, la que lo llamó «el Evangelio del trabajo». Papa Francisco puso su nombre en las Plegarias Eucarísticas. Muchos Santos fueron devotos de San José como Santa Teresa de Ávila, San Alfonso María de Ligorio, San Juan Bosco, entre otros.
El Papa Francisco pide que en este mes de mayo oremos por Religiosas, Religiosos y Seminaristas para que crezcan en su camino vocacional a través de una formación humana, pastoral, espiritual y comunitaria, sean testigos creíbles del Evangelio.
Pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine y fortalezca a vivir nuestro BAUTISMO. Así nos asemejamos a Cristo y seremos verdaderos discípulos misioneros. Fortalecidos con la Santa Eucaristía vivamos cada día pensando en las alegrías que nos esperan en la casa de Dios Padre.
Pidamos la CONVERSIÓN de todos los pecadores y de Rusia, como pidió Nuestra Madre, la Virgen María, en sus apariciones. El Papa, con su ejemplo, nos invita a confesar para saborear la infinita Misericordia de Dios y conseguir las indulgencias.
Oremos por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa en todo el mundo; por Bolivia pedimos justicia y democracia. Oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

