Evangelio del día

EL QUE DEJE CASAS, HERMANOS, PADRE, MADRE… POR MI CAUSA, RECIBIRÁ CIEN VECES MÁS

20 de agosto 2024, martes de la semana 20 durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según San Mateo 19, 23 – 30. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

EL QUE DEJE CASAS, HERMANOS, PADRE, MADRE… POR MI CAUSA, RECIBIRÁ CIEN VECES MÁS

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

Desde el Antiguo Testamento hasta hoy hay quienes miden la bendición de Dios en las cosas materiales. No así Jesús; para Él la RIQUEZA trae un GRAN PELIGRO: aferrarse a ella y confiar en ella más que en Dios, trae como consecuencia no llegar al Reino de Dios. Por eso en la perícopa de hoy Jesús profundiza su enseñanza sobre la riqueza. En el “Sermón de la Montaña” ya había advertido de no amontonar tesoros en la tierra. “Porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (6,21). Si nuestro interés está en la riqueza nos apartará de Dios. “No pueden servir a Dios y al dinero” (6,24). El Señor no condena a los ricos, más bien los quiere salvar. Hoy nos explica la gran dificultad de rescatar a los ricos con la imagen del camello y el ojo de una aguja: imposible que pase. Los Discípulos se asustan pero Jesús aclara que solo Dios lo puede y los quiere ayudar a despojarse del apego a la riqueza. Si un rico no se deja dominar por la riqueza y se guarda la libertad interior, es generoso y ayuda a los pobres y necesitados podrá “pasar por el ojo de la aguja”. Hoy nos promete Jesús: “El que deje casas, hermanos, padre, madre, hijos o campos por mi causa, recibirá cien veces más y heredará la Vida Eterna”. Su Palabra anima a dejar todo para seguirlo. Pidamos que niños y jóvenes sigan el ejemplo de los Santos: Antonio Abad, Francisco, Domingo, Luis de Gonzaga y otros para seguir con alegría a Jesús.

También el Santo de hoy, San Bernardo, Abad de Claraval y Doctor de la Iglesia, vivió 1090 -1153. Sus hermanos trataron de ganarlo para una vida de vanidad y riqueza, pero fue en vano. A los veinte años, Bernardo decidió por la Orden de los Cistercienses, la cual significaba riguroso trabajo manual, en silencio y penitencia. Por su vida convincente y alegre le siguieron pronto 30 hombres, entre ellos cuatro de sus cinco hermanos. Se establecieron en el “Valle de hierbas amargas” y lo convirtieron en el “Valle claro”, Claraval, en el año 1115. Se le atribuye a San Bernardo la fundación de 68 monasterios. Su austeridad ha sido suavizada por un tierno amor a María, Madre de Dios, y una conmovedora compasión por Cristo crucificado. Su confianza en la Virgen resuena en el “Acordaos, oh piadosísima Virgen María”. Por la preocupación que tenía por la Iglesia, dirigió enérgicas cartas contra el lujo de algunos Obispos, contra la ocupación de Sedes Episcopales y Abadías por hombres indignos, y por la corrupción moral del clero. Exponía estos asuntos ante el Rey y el Papa. Ha llegado a ser la consciencia de la Iglesia. San Bernardo rechazó ser nombrado Obispo.

Meditemos los misterios de nuestra fe en el Santo Rosario pidiendo en la intención del Papa para que los líderes políticos estén al servicio de su pueblo, trabajando por el desarrollo humano integral y el bien común, atendiendo a los que han perdido su empleo y dando prioridad a los más pobres. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; oremos por la paz en Ucrania, en Tierra Santa, Siria, Venezuela, Nicaragua, Cuba y donde hay conflictos sangrientos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios, del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo les acompañe a ustedes y a sus familias hoy y siempre.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Director Nacional de OMP Bolivia

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