¡ALÉGRENSE Y REGOCÍJENSE, PORQUE SU RECOMPENSA SERÁ GRANDE EN LOS CIELOS!
1 de noviembre de2024, celebramos la SOLEMNIDAD de TODOS LOS SANTOS y proclamamos el Evangelio según S. Mateo 5,1-12a. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
¡ALÉGRENSE Y REGOCÍJENSE, PORQUE SU RECOMPENSA SERÁ GRANDE EN LOS CIELOS!
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
Hoy celebramos la Solemnidad de TODOS LOS SANTOS, nuestros amigos e intercesores, de todos los grandes y conocidos y de una multitud muchísimo más grande de los desconocidos Santos. Entre ellos están nuestros familiares, amigos y bienhechores, y, como decía el Papa Francisco “los vecinos de puerta a puerta”. Todos los que querían llegar a la Casa del Padre y se esforzaron con la gracia de Dios a cumplir los Diez Mandamientos, los Sacramentos de la Iglesia, orando, amando a Dios y al prójimo. ¡La SANTIDAD no es un privilegio! Todos los hombres estamos llamados a la Santidad, porque Dios “quiere que todos los hombres se salven” (1ª Carta a Timoteo 2, 1-8). Ya en el libro Levítico, capítulos 17 al 26, se encuentra el “CÓDIGO DE SANTIDAD” donde Dios dice: “Sean santos, como yo, el Señor, su Dios, soy Santo” (Lev 19, 2). La Santidad es atributo esencial de Dios, su misma naturaleza. Sin embargo, el Dios Eterno es el Dios Amor que quiere comunicar y transmitir su Santidad a todos los seres humanos creados según su imagen y semejanza.
Santo Tomás de Aquino preguntó: ¿cómo se puede ser santo? Y respondió: “Basta QUERER SER SANTO”. Don Bosco decía a Domingo Savio: “Dios quiere que seas santo. Y si tú también lo quieres llegarás a la santidad”; Domingo Savio lo logró porque quiso serlo con la ayuda de Dios. La santidad se concretiza en estar en contacto y diálogo con Dios, obrar con amor y misericordia, con justicia y verdad. O como decía San Ignacio de Loyola: “En todo amar y servir”. El Papa Francisco nos invita: “No tengas miedo de apuntar más alto, de dejarte amar y liberar por Dios. No tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. La santidad no te hace menos humano, porque es el encuentro de tu debilidad con la fuerza de la gracia” y cita al famoso pensador francés León Bloy, en la vida “existe una sola tristeza, la de no ser santos”.
La Solemnidad está iluminada por un pasaje del capítulo 7 del libro de Apocalipsis. Nos relata una visión: Una multitud inmensa de elegidos que pasaron la prueba del dolor y de la persecución. Esta última es un signo claro de la Iglesia verdadera y de Santidad: la persecución que no sólo aconteció en los primeros tres siglos, sino es una constante en la historia de la Iglesia y actualmente muy fuerte.
La primera carta de San Juan llama la atención de sus destinatarios para que vivan asombrados por el inmenso amor de Dios que nos ha hecho hijos suyos; esta filiación nos ha sido regalada de modo gratuito por medio del Hijo Único de Dios por su Pasión, Muerte y Resurrección.
El Evangelio presenta las BIENAVENTURANZAS según San Mateo. Puesto al inicio del primer discurso de Jesús, el discurso Evangélico, se puede entender como la “puerta de entrada” al proyecto del Señor, su propuesta de vida, tal como Él lo vive. San Mateo muestra que en Jesús llega la Antigua Alianza y su Ley a su culminación y a su cumplimiento definitivo. Si la Santa Madre, la Iglesia, nos presenta las Bienaventuranzas en la Solemnidad de TODOS LOS SANTOS, es porque ellas son un verdadero camino de la Santidad; en y con las Bienaventuranzas como hoja de ruta de nuestra vida es posible alcanzar la meta a la que todos estamos llamados por nuestro Dios y Padre: nuestra santificación que es la lucha constante por lograr cada día la mayor plenitud de la vida en Amor y Paz.
Estos días de “Todos los Santos” y de “Todos los fieles difuntos” nos hace recuerdo que la Iglesia vive en tres dimensiones: LA IGLESIA TRIUNFANTE, la PURGANTE y la MILITANTE. La TRIUNFANTE está en el cielo: son los Santos que ya están en la presencia de Dios. Los celebramos hoy. LA IGLESIA PURGANTE son las almas que están en el purgatorio sufriendo las consecuencias de sus pecados en un proceso de purificación. Ellos agradecen cada oración y sobre todo la ofrenda de la Eucaristía que es el sacrificio de Cristo para poder pronto entrar a la Casa del Padre. A ellos los recordamos esta tarde y mañana. Y LA IGLESIA MILITANTE somos nosotros luchando por la santidad.
Estamos en la campaña “40 DÍAS POR LA VIDA” orando y ayunando para salvar las dos vidas, la de la madre y la de su bebé. Pedimos que acabe el más grande FEMINICIDIO, el aborto, porque la mitad de tantos millones bebés matados eran mujercitas. Meditemos los misterios de la fe regalando a nuestra Madre un ramo de rosas con el Santo Rosario pidiendo por nuestro Papa Francisco en este mes de noviembre para que los padres que lloran la muerte de un hijo encuentren apoyo en la comunidad y obtengan del Espíritu Consolador la Paz del corazón. Por nuestra santificación por intercesión de todos los Santos, la conversión de nosotros, de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima. Oremos por Bolivia, por el fin de los bloqueos violentos y que el Señor despoje nuestro espíritu del odio, de la violencia, del rencor y de la división entre hermanos. Oremos también por Ucrania, Tierra Santa, Lebanon, Siria, Irán, Cuba, Nicaragua, Venezuela, y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Les bendiga a ustedes y a sus familias Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

