MI MADRE Y MIS HERMANOS SON LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA DE DIOS Y LA CUMPLEN
24 de septiembre de 2024, martes de la semana litúrgica 25, proclamamos el Evangelio según San Lucas 8, 19 – 21 Gloria a ti Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
MI MADRE Y MIS HERMANOS SON LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA DE DIOS Y LA CUMPLEN
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
San Lucas nos relata hoy la forma cabal de como ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS. No basta oír, sino escuchar, es decir retener la Palabra de Dios en el interior, en la mente y en el corazón. San Lucas nos describe el ejemplo de la Virgen María ya en el relato de la Niñez de Jesús: “Su Madre guardaba cuidadosamente todos estos sucesos en su corazón” (Lucas 2, 51). El verdadero parentesco de Jesús no se establece ni en la raza ni en la sangre, a diferencia de todos los pueblos, sino en la fe en Jesús, la obediencia a su Palabra, y, sobre todo, por escuchar con el oído y con el corazón la Palabra del Señor. Esta nueva relación caracteriza al Discípulo del Hijo de Dios. El relato deja ver un conflicto entre Jesús y sus familiares. Esta oposición se puede ver porque los familiares de Jesús se encuentran fuera, mientras los Discípulos están dentro, acompañándole y escuchándole. Por los otros Evangelios sabemos que los parientes de Jesús le creían loco y, por puro amor familiar, consideran que deben llevarlo de vuelta a Nazaret. Los que ESCUCHAN la Palabra y la CUMPLEN se constituyen en la nueva familia del Reino de Dios. Jesús vino para hacer nuevas todas las cosas, así anunció el Profeta Isaías 43,19 y lo repite San Juan en el libro de Apocalipsis 21,5. Esta novedad se convierte en el fundamento para quienes han dejado sus familias para seguir a Jesús en la vida misionera, religiosa y sacerdotal.
Hoy celebramos la Fiesta de NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED, que significa MISERICORDIA. Bajo esta advocación la Virgen María es la Patrona de las personas privadas de libertad, sea con o sin culpa. En la noche del 1 al 2 de agosto del año 1218 la Madre de Dios se mostró separadamente al comerciante Pedro Nolasco, al Fray Raimundo de Peñafort y al rey Jaime de Aragón pidiendo que fundaran una comunidad religiosa para auxiliar y liberar a los cristianos cautivos por los musulmanes. La espiritualidad de esta nueva Orden religiosa se funda en Jesús, el liberador de la humanidad y en la Virgen como modelo de la persona libre. En reunión del capítulo general de 1276 toman el nombre de “La Orden de Santa María de la Merced, de la redención de los cautivos” o abreviado “Mercedarios”. Ellos vinieron a evangelizar en nuestra Arquidiócesis desde la fundación de la Villa de la Plata en 1538. Oremos: “María de las MERCEDES, Reina de Cielos y tierra, tú me levantas caído, si triste me consuelas, si estoy enfermo me sanas y si débil, me das fuerzas, porque eres maná del alma que todo sabor encierra. En la vida y en la muerte ampáranos MADRE nuestra”.
Estamos en el mes de la Biblia con el tema: “Felices los invitados al banquete del Cordero” y el lema: “Aleluya, ya reina el Señor”. Les animo a leer la Biblia en familia e inviten a sus amigos. Recemos en la intención del Papa por escuchar el clamor de la Tierra y de las víctimas de las catástrofes naturales y de los incendios… y cuidemos el mundo que habitamos meditando los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; oremos por la paz en Bolivia y en todo el mundo; pidamos que el Señor nos mande lluvias suaves y abundantes para apagar los incendios; y que acaben todas las enfermedades y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional OMP Bolivia

