Evangelio del día

SI TU HERMANO SE ARREPIENTE, TIENES QUE PERDONARLO

11 de noviembre de 2024, recordamos a San Martín de Tours y proclamamos el Evangelio según San Lucas 17, 1 – 6. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.

SI TU HERMANO SE ARREPIENTE, TIENES QUE PERDONARLO

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

Las consecuencias que trae el pecado. En la sociedad humana es inevitable que personas que con su ejemplo, consejos o invitaciones arrastran a otros a pecar, especialmente a los pequeños, es decir, a los que por su poca edad, su simplicidad, falta de formación son vulnerables. Lo que ocurre en la sociedad puede suceder en la comunidad cristiana. A los que obran así, Jesús les advierte de que en el juicio les espera una terrible condena, peor que la de ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello. Es tal mal y tal el castigo que Jesús invita a sus seguidores a estar siempre atentos para prevenir el abuso de los pequeños. En los últimos años la Iglesia Católica se ha movido mucho para prevenir. 2. La corrección fraterna. Jesús añade un dicho sobre la actitud que corresponde a los integrantes de la comunidad ante un hermano que ha pecado. En primer lugar hay que recurrir a la corrección fraterna y, cuando el hermano ha reconocido su error, se le debe perdonar, incluso las veces que sea necesario.

En otras palabras, el discípulo debe perdonar siempre, al igual que Dios, que nunca niega el perdón al pecador que se arrepiente. El discípulo capacitado por la gracia de Dios para cumplir esta enseñanza de Jesús experimenta el amor y la salvación de Aquel que nos amó primero (1ªJuan 4,19). 3. La fe ayuda a perdonar. Nos cuesta perdonar. Para poder hacerlo se necesita el don de la FE. Ella nos capacita a realizar lo que de por sí es imposible para los seres humanos. Por eso los Apóstoles piden al Señor que les aumente la fe. Jesús responde con una breve parábola: si la fe sería aunque tan chico como una semilla pequeñísima podría perdonar siempre. Tan fecundo y poderoso es el DON DE LA FE que puede realizar lo imposible.

Hoy celebramos la memoria de San Martín de Tours, Obispo en Francia. Nació en Panonia, hoy Hungría, hacia el año 316 de padres paganos romanos. Como su padre entró al servicio militar del ejército romano. Fue un catecúmeno, es decir uno que está preparándose para recibir el sacramento del Bautismo, cuando realizó una obra de caridad en una noche fría ante las puertas de la ciudad de Tours en Francia. Martín partió con la espada su capa de oficial y le regaló la mitad a un mendigo. Este mendigo se le presentó en su sueño diciéndole: “Soy Jesús y partiste tu capa conmigo, porque todo lo que haces a los pobres lo haces conmigo”. Habiendo recibido el Bautismo renunció a la milicia, fundó un monasterio donde practicó la vida ascética bajo la dirección de San Hilario. Más tarde fue ordenado Sacerdote y luego elegido Obispo de Tours. San Martín era un modelo de buen pastor; fundó parroquias en los pueblos, instruyendo y reconciliando al clero y evangelizando a los campesinos trabajó en la formación del clero y fundó varios monasterios. Se fue a la casa del Padre el año 397.

Nos unimos al pedido de Papa Francisco para que los padres que lloran la muerte de un hijo encuentren apoyo en la comunidad y obtengan del Espíritu Consolador la Paz del corazón. Oremos también por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima. Oremos por Bolivia, que necesitamos lluvias suaves y abundantes para el campo y para apagar los incendios; que el Señor despoje nuestro espíritu del odio, de la violencia, del rencor y de la división entre hermanos. Oremos también por Ucrania, Tierra Santa, Sudán de Sur y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, el aborto y todo mal. Las almas esperan nuestras oraciones. Sigamos meditando los momentos claves de la fe rezando el SANTO ROSARIO. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Les bendiga a ustedes y a sus familias Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

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