Evangelio del día

DESTRUYAN ESTE TEMPLO Y EN TRES DÍAS LO LEVANTARÉ

9 de noviembre 2024, celebramos la FIESTA DE LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA SAN JUAN DE LETRÁN y proclamamos el Evangelio según San Juan 2,13 – 22. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

DESTRUYAN ESTE TEMPLO Y EN TRES DÍAS LO LEVANTARÉ

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

El Evangelista San Juan coloca la purificación del Templo de Jerusalén al comienzo del ministerio de Jesús, pero con miras a la Pasión futura, cuando los judíos destruyan el Templo verdadero, el Cuerpo de Cristo. Por primera vez se nombra a “los judíos”, presentándolos como aquellos que malinterpretan las palabras de Jesús y no creen. El edificio con los sacrificios de animales, deberá dejar paso a Jesús, el verdadero Cordero de Dios anunciado ya en tiempo del Éxodo y renovado por Juan Bautista: “¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1,29).

La Muerte y Resurrección de Jesús darán la inteligencia para entender las enseñanzas (v.22). Jesús sabe muy bien que este Templo hermoso de piedras de Jerusalén será destruido por la incredulidad de los judíos y los abusos cometidos con los negocios en el Santuario; sin embargo “el celo por la Casa de Dios” le impulsó a purificar este símbolo de su Cuerpo. Las realidades materiales de la vida contienen un sentido profundo que Jesús viene a revelar. Así el Templo verdadero es su Cuerpo, el lugar del encuentro con Dios. Hay que interpretar el símbolo para no quedarse con lo material sino ver la realidad que representa. La Iglesia viva y verdadera somos los bautizados como piedras. Cristo es la cabeza y el Espíritu Santo su alma.

Y esta Iglesia es UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA. Ella es UNA porque Jesús dio la vida solamente a UNA Iglesia al dejarse abrir su costado y su corazón, salió sangre y agua, símbolos del Bautismo y de la Eucaristía, con lo que Él edifica la Iglesia, su esposa. Ella es SANTA, aunque todos nosotros somos pecadores, porque Cristo es la Cabeza y el Espíritu Santo es el Alma de la Iglesia; ambos la santifican. Ella es CATÓLICA porque está abierta para todas las naciones, razas y culturas. La Iglesia es APOSTÓLICA por su origen, construida por Jesús “sobre el fundamento de los Apóstoles” (Efesios 2,20).

La Basílica de San Juan de Letrán fue erigida por el año 320 por el emperador Constantino que dio libertad de culto el año 313. El Papa San Silvestre la dedicó el 9 de noviembre 324 al Santísimo Salvador, a San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Es la Catedral del Obispo de Roma, el Papa. La fiesta nos invita a querer SER SANTO.

Nos unimos al pedido de Papa Francisco para que los padres que lloran la muerte de un hijo encuentren apoyo en la comunidad y obtengan del Espíritu Consolador la Paz del corazón. Oremos también por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima. Oremos por Bolivia, que necesitamos lluvias suaves y abundantes para el campo y para apagar los incendios; que el Señor despoje nuestro espíritu del odio, de la violencia, del rencor y de la división entre hermanos. Oremos también por Ucrania, Tierra Santa, Sudán de Sur y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, el aborto y todo mal. Las almas esperan nuestras oraciones. Sigamos meditando los momentos claves de la fe rezando el SANTO ROSARIO. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Les bendiga a ustedes y a sus familias Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de la Atquidiócesis de Sucre

Director Nacional de OMP Bolivia

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