EL SEÑOR ELOGIÓ A ESTE ADMINISTRADOR ASTUTO
8 de noviembre de 2024, miércoles de la semana litúrgica 31, proclamamos el Evangelio según San Lucas 16, 1 – 8. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
EL SEÑOR ELOGIÓ A ESTE ADMINISTRADOR ASTUTO
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
San Lucas trae en el capítulo 16 de su Evangelio enseñanzas de Jesús, referente a cómo utilizar el “dinero sucio” para que sirva a la salvación y no se convierta en causa de condenación. Los “ricos” en el Evangelio de San Lucas son aquellos que acumulan fortunas y bienes materiales de manera egoísta, sin compartirlos con nadie, pues su único interés es asegurar su propia vida presente. Se puede liberar las riquezas de la codicia y la maldad al utilizarlos para disminuir la miseria y hacer el bien a los más necesitados. Jesús conoce muy bien a los hombres, sus tentaciones y pecados; mediante esta parábola del administrador astuto, muestra la picardía que utiliza la gente de este mundo para asegurarse el bienestar material. Pero no sabe pensar en el futuro más allá de la muerte.
La parábola presenta a un hombre que aprovecha sus últimos momentos al frente de una gran fortuna de su jefe para beneficiar a los deudores procurando su amistad. Obvio que esta parábola no quiere elogiar la corrupción sino la astucia en utilizar los bienes a disposición. El Señor nos desafía a convertir la economía de la explotación en una economía en que todos ganan y crece la fraternidad y la solidaridad.
Hoy conmemoramos a Santa Isabel de la Trinidad, Carmelita Descalza y Mística, nació en 1880 en Francia, de joven rechazó varias propuestas de matrimonio, enfermó y murió con 26 años. La Hermana Isabel experimentó la presencia de la Santísima Trinidad en su vida. Decía: “DIOS ESTÁ EN MÍ Y YO EN ÉL” y “Me parece que en el cielo, mi misión será atraer a las almas y ayudarlas a salir de ellas mismas para adherirse a Dios.” A una priora escribió: “Déjate amar. Él te ama así, tal como eres. No temas, confía, pues nada se antepone al amor de Dios para contigo, ni tus propios pecados”. Murió el 9 de noviembre de 1906.
Nos unimos al pedido de Papa Francisco para que los padres que lloran la muerte de un hijo encuentren apoyo en la comunidad y obtengan del Espíritu Consolador la Paz del corazón. Oremos también por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima. Oremos por Bolivia, que necesitamos lluvias suaves y abundantes para el campo y para apagar los incendios; por el fin de los bloqueos violentos y que el Señor despoje nuestro espíritu del odio, de la violencia, del rencor y de la división entre hermanos.
Oremos también por Ucrania, Tierra Santa, Sudán de Sur y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, el aborto y todo mal. Las almas esperan nuestras oraciones. Sigamos rezando el SANTO ROSARIO. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Les bendiga a ustedes y a sus familias Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

