Evangelio del día

EL QUE QUIERA CONSERVAR SU VIDA, LA PERDERÁ

15 de noviembre de 2024, viernes de la semana litúrgica 32, proclamamos el Evangelio según San Lucas 17,26 – 37. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

EL QUE QUIERA CONSERVAR SU VIDA, LA PERDERÁ

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

Cuando el Señor venga en su Gloria tendrá lugar el Juicio Final con el Juez Justo, Nuestro Señor Jesucristo. Hasta el Corán así lo reconoce. Por estar preparado, los discípulos deben estar atentos, para que no les suceda como los contemporáneos de Noé y del sobrino de Abraham, Lot. Sus vecinos por vivir despreocupados no advirtieron la inminencia del diluvio ni el castigo impuesto a Sodoma; por eso, a excepción de Noé y su familia, y Lot y sus hijas, todos los demás murieron (vv.26-29). Pero la venida de Jesucristo no será como el diluvio o la destrucción de Sodoma, que hizo morir a todos. Dios no quiere hacer un espectáculo ni un show, sino Él viene en los pequeños acontecimientos y personas de cada día.

Cuando Él venga se realizará un verdadero juicio y, aun cuando dos estén juntos compartiendo la misma casa o la misma actividad, uno se salvará y el otro se perderá, porque cada uno tendrá que responder por sus propios actos, sus intenciones y su motivación. Los discípulos, a pesar de la advertencia de Jesús, le preguntan: “¿Dónde sucederá eso?” (v.37). Jesús les responde con un proverbio que significa que así como un cadáver no puede quedar oculto en un campo, porque de inmediato allí se reúnen los buitres, de la misma manera el Cristo glorioso no pasará inadvertido para nadie.

Hoy conmemoramos a SAN ALBERTO MAGNO, el tercer Santo con este apelativo honorífico después de los Santos Papas León y Gregorio. Alberto nació en Lauingen, Alemania, en las orillas del río Danubio, por el año 1206; hizo sus estudios en las famosas universidades de Padua y de París. Ingresó en la Orden de Predicadores, en la que ejerció con éxito el profesorado en varios lugares. Santo Tomás de Aquino era su discípulo. Ordenado Obispo de Ratisbona, puso todo su empeño en pacificar pueblos y ciudades. Es autor de muchas e importantes obras tanto de teología, como también de ciencias naturales. Por su extraordinaria capacidad de conciliar la fe con la sabiduría humana mereció el título de Magno. Estando en Colonia, Alemania, fue al cielo el 15 de noviembre del año 1280.
Nos unimos al pedido de Papa Francisco para que los padres que lloran la muerte de un hijo encuentren apoyo en la comunidad y obtengan del Espíritu Consolador la Paz del corazón.

Oremos también por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima. Oremos por Bolivia, que necesitamos lluvias suaves y abundantes para el campo y para apagar los incendios; que el Señor despoje nuestro espíritu del odio, de la violencia, del rencor y de la división entre hermanos. Oremos también por Ucrania, Tierra Santa, Sudán de Sur y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, el aborto y todo mal. Las almas esperan nuestras oraciones. Sigamos meditando los momentos claves de la fe rezando el SANTO ROSARIO. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Les bendiga a ustedes y a sus familias Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Director Nacional de OMP Bolivia

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