«EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁN, MIS PALABRAS NO PASARÁN»
29 de noviembre 2024, viernes de la semana litúrgica 34, proclamamos el Evangelio según San Lucas 21,29 – 33. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁN, MIS PALABRAS NO PASARÁN
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
El Evangelio de hoy responde a la pregunta de los discípulos de Jesús “cuándo sucederán estas cosas”. El Señor distingue entre la cercanía del Reino de Dios y la venida del Hijo del Hombre en Gloria y Poder al final de la historia. LA CERCANÍA DEL REINO no es algo repentino, sino un proceso histórico en crecimiento. Jesús usa la imagen de la higuera: cuando echa brotes, el verano está cerca. Mientras la llegada de Cristo para el juicio final será sorpresiva y traerá el Reino en su plenitud.
Estamos en la tercera parte del discurso de Jesús sobre los acontecimientos finales de Jerusalén y del universo, la ESCATOLOGÍA. El Señor advierte acerca de la necesidad de estar atentos y mantenerse despiertos para que el Hijo del hombre y estos acontecimientos, que llegarán de improvistos, no encuentren a los discípulos desprevenidos. Por esta razón, el discurso de JESÚS INSISTE en la VIGILANCIA PERMANENTE. El anuncio del fin siempre es un llamado al arrepentimiento y a la CONVERSIÓN. A veces dudamos de las promesas de Dios. En todas las épocas había fieles que se quejaron, Dios nos deja esperar demasiado. Paciencia y constancia son difíciles pero “todo lo puedo en Dios que me da la fortaleza” (Filipenses 4,13). Contra toda duda y desconfianza tenemos la promesa muy animadora y consoladora de Jesús: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt 24,35). Tratemos de estar siempre en gracia de Dios confesándonos cada mes estaríamos preparados para el encuentro definitivo y personal con nuestro Señor Jesucristo. El Papa Francisco nos da un buen ejemplo al confesarse cada quincena.
Hoy recordamos a San Saturnino de Tolosa, hoy Toulouse, Francia, Obispo y Mártir, que fue ejecutado por el año 250. La presencia de Saturnino volvía mudos a los dioses y de esto los sacerdotes paganos acusaron al Obispo cristiano, cuya irreverencia habría irritado las divinidades paganas. Por no dar reverencia a los dioses paganos sino por anunciar a Cristo fue amarrado y tirado por un toro por las escalinatas del capitolio de la ciudad y dejado muerto en la calle. Saturnino es uno de los Santos más populares en Francia y en España.
Nos unimos al pedido de Papa Francisco para que los padres que lloran la muerte de un hijo encuentren apoyo en la comunidad y obtengan del Espíritu Consolador la Paz del corazón. Oremos también por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima. Oremos por Bolivia, que necesitamos lluvias suaves y abundantes para el campo y para apagar los incendios y damos gracias por las lluvias recibidas; que el Señor despoje nuestro espíritu del odio, de la violencia, del rencor y de la división entre hermanos. Oremos también por Ucrania, Tierra Santa, Sudán de Sur y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, el aborto y todo mal. Las almas esperan también nuestras oraciones. Sigamos meditando los momentos claves de la fe rezando el SANTO ROSARIO. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Les bendiga a ustedes y a sus familias Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

