TU ESPOSA, ISABEL, TE DARÁ UN HIJO AL QUE LE PONDRÁS EL NOMBRE DE JUAN
19 de diciembre 2024, FERIA PRIVILEGIADA de Adviento, proclamamos el Evangelio según San Lucas 1, 5-25. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
TU ESPOSA, ISABEL, TE DARÁ UN HIJO AL QUE LE PONDRÁS EL NOMBRE DE JUAN
Queridos hermanos en CRISTO: PAZ a ustedes.
Al iniciar su Evangelio, San Lucas relata el anuncio del Nacimiento de Juan Bautista por el Arcángel Gabriel a su padre Zacarías, sacerdote judío, cuando estaba oficiando en el Templo de Jerusalén. El nombre del niño JUAN es dado por Dios y significa “Dios es misericordioso”. Juan es el fruto pedido por muchísimos años de una pareja anciana que siempre hizo lo bueno delante de Dios. En ellos se confirma que la necesidad de los hombres está cerca del corazón de Dios.
Pero Dios tiene su tiempo preciso y nos pone a prueba, quiere nuestra felicidad eterna y nos concede todo lo que necesitamos para alcanzarla. La fragilidad humana llenó de dudas a Zacarías que quedó sordomudo por no creer. Sin embargo, en su silencio se mantenía fiel a Dios. Su esposa Isabel, la humillada sin hijos, por fin será enaltecida por Dios. Juan Bautista está destinado a ser un personaje grande al servicio de Dios, preparando el camino del Mesías, el Cristo, mostrando a Jesús de Nazaret como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” y bautizándolo en el río Jordán.
Hoy se recuerda a San Urbano V, Papa, que inició en Avignon, Francia, pero volvió a Roma a restaurar la Iglesia; murió el 19 de diciembre de 1370.
Nos unimos en oración con el Santo Padre rezando el SANTO ROSARIO, también por la Iglesia, por nuestra conversión, la de todos los pecadores, y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; oremos por los afectados de la guerra en Ucrania, Tierra Santa, Siria y donde hay guerra; por Bolivia pidamos paz, paz en todo el mundo, paz en las familias y en nuestros corazones, por el fin del aborto, de las enfermedades corporales y espirituales y por los difuntos. Damos gracias al Señor por las lluvias recibidas y pidamos lluvia para donde hace falta. “¡Maranatha! ¡Ven, Señor Jesús! Pronto por favor.
Te necesitamos. Solos no podemos”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

