MI YUGO ES SUAVE Y MI CARGA LIGERA
18 de julio de 2024, jueves de la 15ta semana litúrgico, proclamamos el Evangelio según San Mateo 11, 28-30. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor Gloria a ti, Señor Jesús.
MI YUGO ES SUAVE Y MI CARGA LIGERA
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
La imagen del yugo hace referencia a la Ley de Moisés, que debe ser asumida, pero desde una nueva actitud, la de Jesús. En la época de Jesús, varios grupos religiosos como los fariseos consideraban “malditos” a los que no conocían toda la Ley. Jesús denuncia esa religiosidad. La salvación no depende de la capacidad intelectual, sino del amor y la confianza en Dios o como lo resume Jesús “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”. Los maestros de la Ley enseñan con soberbia y ponen cargas pesadas sobre la gente con sus interpretaciones de la Ley, mientras Jesús, “manso y humilde de corazón”, ayuda con su amor y la gracia del Espíritu Santo a llevar el yugo suave y la carga ligera. Veamos el ejemplo de los enamorados: cualquier esfuerzo es suave y ligero cuando hay amor.
En estas palabras podemos reconocer que el más enamorado de nosotros es Jesucristo. Él, siendo Dios, se somete a la voluntad del Padre y lo alaba por su plan de salvar a los hombres. Jesús toma la carga de todos los pecados de todos los hombres de todos los tiempos pero se dejó ayudar con Simón de Cir.. xx dene. De la misma manera Él quiere ayudarnos a llevar nuestra carga. Toda la majestad y gloria de Cristo se puede ver en las pocas palabras del Evangelio de hoy.
Hoy recordamos a San Federico Obispo de Utrecht, nació en Frisia de una familia inglesa por el año 781, fue misionero en Austrasia, hoy Países Bajos, gran conocedor de la Sagrada Escritura e incansable evangelizador de los frisones, siguiendo la obra misional de San Bonifacio. Fue nombrado Obispo el año 820 y murió el año 838.
Recemos en este año de la ORACIÓN proclamado por el Papa Francisco por nuestras familias el SANTO ROSARIO por santas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras para que todos los hombres puedan conocer el amor de Dios y que nosotros seamos fieles a Jesús en este año de Oración.
Oremos en la intención del Papa Francisco para este mes de julio para que el Sacramento de la Unción de los Enfermos dé a las personas que lo reciben y a sus seres queridos la fuerza del Señor, y se convierta cada vez más para todos en un signo visible de compasión y esperanza. Oremos también por nuestra conversión, la de todos los pecadores, y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa; por Bolivia para que acaben los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción. Oremos para que en todo el mundo que acabe el feminicidio más grande, el aborto; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo descienda, sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP

