Bolivia, misioneros en tiempo de pandemia
Iglesia Viva 8.06.2020. Desde el 10 de marzo que se confirmaron los dos primeros casos de coronavirus en Bolivia, un virus que no conoce de género, clases sociales e ideologías, Bolivia ha ido incrementando los casos a medida que pasaron los días, pese a la cuarentena y medidas decretadas por el gobierno central, la población más vulnerable y aquellos que trabajan al día fueron muy afectados en su economía en más de dos meses de cuarentena.
Desde el inicio de la pandemia, la Iglesia ha ido manifestando innumerables muestras de solidaridad, en primera instancia a través de Pastoral Social Cáritas Boliviana, el brazo social de la Iglesia Católica en Bolivia, que ha realizado varias iniciativas; del mismo modo Obispos, sacerdotes y religiosas misioneros han ido contribuyendo y llegando a cientos de familias bolivianas de escasos recursos en este tiempo de pandemia.
En esta ocasión presentamos tres testimonios misioneros, dos religiosas y un sacerdote de corazón solidario y muy comprometidos con los hermanos:
Debemos estar presentes donde la vida clama
La Hermana Odete Cardozo, misionera brasileña de la Congregación de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo, hoy vive en la zona los lotes al sur de la ciudad en la Arquidiócesis de Santa Cruz, vive junto a dos religiosas que realizan su servicio en la cárcel de Palmasola. Actualmente una de las religiosas visita el centro penitenciario una vez por semana se acercan a acompañar a los niños y mamás que necesitan de la ayuda de la población, las religiosas llevan provisiones en víveres.
Del mismo modo se unieron a los vecinos de su zona en la organización de ollas populares, a diario cocinan hasta 200 almuerzos: “colaboramos con los líderes de la comunidad, vamos sirviendo a la gente pobre que no tienen que comer y están desanimadas y tristes, como misioneras somos llamadas a llevar esperanza, promover la vida, caminar con la gente pobre, y aquí estamos para servir”.
Nuestra opción es por los pobres
Padre Germán Sosa, es sacerdote diocesano de la Parroquia de Santa Ana de Yacuma en el Vicariato Apostólico de Beni, desde que inició la cuarentena hasta ahora ha estado colaborando en asistencia social a sus hermanos, iniciaron con una campaña de recolección de víveres, han podido repartir hasta 10 reses (1 1/2 por familia en aquel momento); del mismo modo se han organizado en 7 ollas comunes en siete zonas de la jurisdicción de Santa Ana de Yacuma, el sacerdote buscó beneficios con empresas que les proveen pollo y huevo a bajo precio, con ello y a través de la parroquia organizaron la venta de estos productos a bajo costo.
Con esta ayuda se ha podido llegar a más de 500 personas en víveres, y 7 mil personas con el mercado y con los comedores populares, 1200 personas comen diario de lunes a viernes de estas ollas comunes. “Son momentos en los que la gente nos necesita como iglesia, tenemos que ser una iglesia en salida, una Iglesia encerrada no da testimonio”, es el llamado del sacerdote.
Ponemos la caridad en práctica
La hermana Sara, Alena Tokarcikova de Eslovaquia, lleva 17 años de servicio misionero, pertenece a la Congregación Misionera de Siervas del Espíritu Santo, desde enero de este año su misión está en Oruro, actualmente es encargada y directora ejecutiva de pastoral social cáritas Oruro.
Junto a la parroquia de la Catedral y con la ayuda de Padre Gabriel Antequera, se recolectaron víveres para las personas más pobres, visitaron barrios periurbanos y al ver más familias necesitadas, también acudieron a distintas organizaciones pidiendo ayuda humanitaria: “gracias a la solidaridad de las personas de buena voluntad hemos podido recolectar víveres y con el apoyo de hermanas y hermanos religiosos hemos preparado canastas familiares y acompañados por la policía, guardando las normas de la bioseguridad, hemos llegado a las familias más vulnerables”.
Agradecemos el testimonio de estos misioneros, y de muchos más que en silencio continúan siendo un apoyo y esperanza en este tiempo. Sin duda son días difíciles, en los que el temor y la incertidumbre se apoderan de la población, pero la Iglesia una vez más nos llama a ser “Solidarios y Agradecidos”, en el último comunicado de la Conferencia Episcopal Boliviana, los Obispos reiteraron la solidaridad de la Iglesia con los enfermos y sus familiares, y agradecieron a todos los que han promovido iniciativas para aliviar las consecuencias de la pandemia en nuestra población.

