Una Navidad de adoración y baile para el Niño Dios
Jesús Viscarra
Revista Bolivia Misionera Nº22
Sin duda en el mundo entero y en Bolivia, muchas son las expresiones religiosas que contagian y animan a los creyentes a convertirse en verdaderos misioneros que anuncian con alegría a nuestro Salvador. En Bolivia, en tiempo de Navidad, destaca y se va haciendo más fuerte, nos solo en los niños y jóvenes, mostrar y testimoniar la fe en el Niño Dios bailando y adorando con un desborde de alegría y agilidad en movimientos y zapateos.
Fray Bladimir Salazar Murillo, pertenece a la Fraternidad de la Orden de Frailes Menores, más conocidos como “franciscanos”, nació en Bolivia, Provincia de Yamparáez en el departamento de Chuquisaca, desde niño es un ferviente adorador del Niño Jesús, su experiencia de fe en este tiempo de Navidad, lo llevó a organizar y contagiar en muchos niños y jóvenes este estilo peculiar de “adorar bailado” al niño que nace en un pesebre.
¿En un contexto misionero como podemos entender el tiempo de Adviento y Navidad?
Creo que para nosotros como cristianos, este tiempo de adviento es tiempo de preparación, oración, reflexión, unión familiar a partir del cual salimos al mundo entero a anunciar la venida del Hijo de Dios; la Noche Buena, la noche de Navidad, tocaremos las campanas cantaremos, bailaremos y nos gloriaremos en esa gloria de Dios que envió a su Hijo para hacer la voluntad del Padre, y que cada uno de nosotros preparemos nuestro corazón como ese pesebre humilde y sencillo, para recibir a Cristo que vino a salvarnos.
¿Qué es lo que más recuerdas del tiempo de Adviento y Navidad en tu vida familiar?
El recuerdo más hermoso que tengo de mi niñez es haber visitado a mi abuela a mediados de diciembre, en ese tiempo que se realizaba los preparativos de Adviento y Navidad en mi pueblo Yamparáez, todos los niños nos reunimos con el apoyo de nuestros padres y de nuestros abuelos, que nos invitaban a reunirnos como niños para ir a diferentes casas y adorar al Niño Dios en el pesebre, las familias nos recibían con chocolate y buñuelos tradicionales. Para mí, era una emoción muy grande que guardo en mi mente y en mi corazón, y a lo largo de los años siempre he tenido presente esos momentos de Navidad.
Empecé a ser catequista desde el año 2004 en la Parroquia Santa Ana de la Recoleta, ahí cada año que se organizaba el adviento invitamos a los niños y jóvenes a realizar una catequesis navideña en la cual la gente del barrio nos recibía en sus casas, hacíamos novena con posada, en ese entonces los niños aprendían a cantar villancicos, hacían grupos de cicuris, grupos de canto y baile, la gente se emocionaba al iniciar el mes de diciembre ya preguntaban…¿cuándo van a empezar las posadas?, “quisiera que me visiten”. Esa alegría incalculable de esta celebración es lo que guardo en mi corazón.
¿Crees que la gente está olvidando vivir el tiempo de Adviento como preparación a la Navidad?
Yo creo que la gente, incluso partiendo de mi familia, nos vamos directamente a la fiesta, quizá ya pensamos en el pesebre, en las velitas, en la leche buñuelos, en llevar al niño a la misa, pero algo que quizá descuidamos y creo que es muy importante, es recordar, reconocer y vivir la preparación del adviento, recordemos que el tiempo litúrgico de adviento es tiempo de preparación, no solamente con las cosas materiales, sino con las espirituales como la solidaridad, unión familiar y oración, es como preparar el pesebre que está en nuestro corazón.
¿Por qué cultivas la tradición de adorar al niño Dios bailando en la Navidad?
Yo partiría de un aspecto muy profundo y muy especial de mi ser, que es mi mamá, cuando yo era niño a mi mamá le gustaba que baile con otros niños, yo lloraba por no bailar; ella falleció cuando tenía 5 años y ese vacío tan grande que me dejó no sabía cómo llenarlo, entonces cuando iba a mi pueblo a visitar a mis abuelos, ellos me preparaban una canastita con buñuelos como ofrenda al niño Jesús y recuerdo como si fuera ayer, esa canastita de buñuelos la puse frente al niño Jesús y bailé desde ese momento hasta ahora, y por gracia de Dios, siendo ahora un hermano franciscano, mantengo esa esencia de la Navidad de mi cultura y de mis raíces, porque lo hago de todo corazón y donde Dios me permita estar y vivir, voy a compartir y promover estas tradiciones de la adoración del Niño Jesús con el baile.
¿Por qué es importante mantener estas tradiciones navideñas en las familias bolivianas?
La esencia de la navidad es el niño Jesús y su nacimiento, no es Papa Noel, no son los regalos, no es el viaje que vas a hacer, todo esto es secundario, sino existe todo eso, igual la Navidad va a llegar, pero sin el Niño Jesús, la Navidad no existe; entonces papás, mamás, abuelitos, ustedes lo han vivido desde su niñez, compartan esa experiencia hermosa con sus hijos y sus nietos, porque la humanidad necesita nuevamente acercarse a Jesús, porque donde esté Jesús, nunca faltará nada, el amor, paz, la bendición de Dios llega a cada uno de los hogares que realmente están dispuestos a recibir a Jesús.
En Bolivia, la fiesta de los Reyes Magos es también un momento importante en el tiempo de la Navidad, ¿a qué nos llama este día?
El día de los Reyes Magos, es cuando Jesús se manifiesta a la humanidad y en los símbolos del oro, incienso y mirra, se reconoce la divinidad de Jesús, la humanidad de Jesús y la realeza de Jesús; para encontrarnos con Jesús nosotros tenemos que dejarnos guiar por la estrella, como fueron guiados los Reyes Magos. Entonces les animo a aquellos niños, jóvenes y familias a que no esperen que los Reyes Magos les traigan regalos, sino que ellos sean los reyes magos que vayan a encontrarse con Jesús y les regalen su fe, amor y tiempo, y en esa medida verán que a su alrededor todo cambiará, todo encontrará su lugar y estaremos en una hermosa armonía.


