Evangelio del día

Evangelio del día: «Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora»

15 de marzo de 2024, viernes de la 4ta semana de Cuaresma, proclamamos el Evangelio según San Juan 7, 1-2.10.25-30. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

INTENTABAN AGARRARLO, PERO TODAVÍA NO HABÍA LLEGADO SU HORA

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

Jesús sufrió el asecho constante de sus detractores. Ya “no quería andar por Judea, porque los judíos querían matarlo”. Sin embargo, Jesús decide ir a Jerusalén para la fiesta judía de las Chozas en secreto. En medio de esta fiesta, los judíos, llevados por sus prejuicios y su limitada comprensión de las profecías antiguas, ponen en cuestión dos aspectos relativos a Jesús: 1. El origen de su enseñanza (que está en vv.14-24 que no se lee) 2. Su identidad como Mesías enviado por Dios, el Evangelio de hoy, y lo que pensaban del Mesías; decían “cuando venga, nadie sabrá de dónde es”. De Jesús sabían que es de Nazaret, pero no querían aceptar su origen del Cielo. A Jesús no se le puede conocer según el mundo, sino sólo si uno cree y está en comunión con su Evangelio. Se puede saber muchas cosas de Jesús, según la carne, y sin embargo, Él seguirá siendo un desconocido. Sólo el conocimiento regalado por el Padre nos puede garantizar conocer auténticamente a Jesús. Además es evidente que mientras no vivamos como Él vivió, no lo conocemos de verdad. Aunque sepamos “de donde viene”. El conocer presupone una benevolencia en aceptar sus palabras.

Hoy conmemoramos a Santa Luisa de Marillac, Cofundadora de la “Congregación de las Hijas de la Caridad” junto con San Vicente de Paúl. Nació en el año 1591 en una familia cristiana y noble de París. Se había casado y tenía un hijo; a los 34 años quedó viuda y luego entró en la vida religiosa. Tenía dos santos confesores, San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Éste último predicó muchas misiones donde había abundantes conversiones de mujeres, pero al irse San Vicente volvieron a caer en sus anteriores vicios. En esta dificultad vino en ayuda Santa Luisa con sus religiosas, como enviadas del cielo, para acompañar y animar a los grupos visitándolos en todo el país llevando medicina y ropa para los pobres y enfermos. Santa Luisa entró al cielo el 15 de marzo de 1660, después de sufrir una dolorosa enfermedad. En su convento apareció la Virgen María a la humilde Hna. Catalina Labouré para pedir que se acuñe la “Medalla Milagrosa”; milagrosa porque por esta medalla ocurrieron muchísimos milagros.

Pidamos entonces al Espíritu Santo la confianza en Dios Padre, en Jesucristo y en su poder de la Resurrección después de la muerte y la luz y la humildad para reconocer nuestros pecados y la gracia de nuestra conversión, de todos los pecadores, y de Rusia como pidió la Virgen en Lourdes y Fátima. El Papa, con su ejemplo, nos invita a recibir el Sacramento de la Confesión y así saborear la infinita Misericordia de Dios y nos pide orar en este mes por los nuevos Mártires, para quienes en diversas partes del mundo arriesgan su vida por el Evangelio logren contagiar su valentía y su impulso misionero.

Oremos por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa en todo el mundo; por Bolivia pedimos justicia y democracia. Oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal.

Damos gracias a Dios por las lluvias recibidas y pedimos que se aplaquen donde causaron estragos, que se acompañe a las familias damnificadas y que llueva solamente donde hay sequía.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Director Nacional OMP

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