Evangelio del día

Evangelio del Día: «Si el Hijo les hace libres, serán realmente libres»

20 de marzo de 2024, miércoles de la 5ª semana de Cuaresma proclamamos el Evangelio según San Juan 8, 31 – 42. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

SI EL HIJO LES HACE LIBRES, SERÁN REALMENTE LIBRES

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

Esta palabra del Señor tiene su relación con la fiesta de las Chozas que recuerda la caminata de Israel por el desierto después de la salida de la esclavitud en Egipto a la LIBERTAD para DAR CULTO A DIOS (Éxodo 7,26; 8, 4.16.21.23.25; 9,1.23; 10, 3.7.8.11.24.25.26). Únicamente el Hijo de Dios revela la Verdad que libera de la esclavitud de pecado y por eso debemos dar gracias a Jesús. Dice el Señor: “LA VERDAD LES HACE LIBRES” (v.32). Jesús les demuestra a sus impugnadores que no son hijos de Abraham porque buscan darle muerte. Los primeros cristianos, en cambio, se consideraban verdaderos hijos de Abraham. Los judíos, al no aceptar a Jesús, se estaban excluyendo a sí mismos del Reino de Dios; se creían libres y no se daban cuenta que eran esclavos de sus tradiciones humanas, prejuicios y pecados desviados por el padre de la mentira, el diablo. Dios liberó a Israel de la esclavitud por medio de Moisés PARA DAR CULTO A DIOS. La verdadera libertad tiene su objetivo, su finalidad, tal como dijo Moisés al faraón: “Deja ir a mi pueblo para dar culto a Dios”. El verdadero culto a Dios es ser liberados de las inclinaciones a los vicios y pecados. El mensaje de Jesús es: Sólo quien acepta la Ley de Dios y lo vive en acciones concretas tendrá la verdadera libertad, la paz interior. La VERDAD que nos libera del engaño y de la mentira y de todo pecado no es algo, sino la persona de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

Hoy recordamos a Santa María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, Virgen y Fundadora del Instituto de las Hermanas Siervas de Jesús y las formó especialmente para el cuidado de los enfermos y de los pobres, nació en Vitoria, España, el 7 de septiembre de 1842 y fue al cielo en Bilbao, el 20 de marzo de 1912.

Pidamos entonces al Espíritu Santo la luz para que todo el mundo pueda reconocer a Jesús como verdadero Dios y verdadero hombre, el único Liberador que entregó su vida para el perdón de nuestros pecados. Para salvarse hay que confiar en Él y su divina Misericordia, recordar y reconocer los pecados, arrepentirse, convertirse, pedir perdón y perdonar, no juzgar para no ser juzgados; y tener plena confianza en Dios Padre, en Jesucristo y en su poder de la Resurrección después de la muerte y la luz y la humildad para reconocer nuestros pecados y la gracia de nuestra conversión, la de todos los pecadores, y de Rusia como pidió la Virgen en Lourdes y Fátima. El Papa, con su ejemplo, nos invita a recibir el Sacramento de la Confesión y así saborear la infinita Misericordia de Dios y nos pide orar en este mes por los nuevos Mártires, para quienes en diversas partes del mundo arriesgan su vida por el Evangelio logren contagiar su valentía y su impulso misionero.

Oremos por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa en todo el mundo; por Bolivia pedimos justicia y democracia. Oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Director Nacional OMP Bolivia

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